Ahora, ¿de qué se trata?. Vendría a ser una suerte de monitoreo de la situación fiscal, externa y monetaria por parte del FMI sobre los países socios. Si bien la teoría marca que debería efectuarse todos los años, en naciones comprometidas con deuda o programas de asistencia financiera con la entidad, la frecuencia suele ser mucho más espaciada.
Para los países que tienen cierto orden en esos términos, la tarea es rutinaria y meramente burocrática. En el caso de Argentina, la situación es distinta, ya que entre 2004 y 2015 (con excepción en 2006) la misión fue rechazada por los gobiernos kirchneristas. El estatuto marca que si un país se niega a recibir el monitoreo, éste no se hace.
Por eso destaca que el gobierno de Alberto Fernández acepte la llegada de una misión de ésta índole: muestra de éste modo una posición muy diferente a la tomada tanto por Néstor y la misma Cristina, su vicepresidenta.
El ex presidente Kirchner no quería saber nada con que el FMI se meta a revisar las cuentas fiscales. Y su sucesora tampoco.
El artículo 4 del estatuto del FMI reglamenta esta actividad de auditoría y según indican desde la organización "forma parte de la responsabilidad de vigilancia que el Fondo tiene para con sus miembros".
En la Argentina, se reactivó en 2016 con el gobierno de Macri y un año después se llevó a cabo la última misión "artículo IV". A partir de 2018 éste tipo de revisiones del Fondo se detuvieron nuevamente debido a que se hicieron innecesarias ya que el acuerdo entre el entonces gobierno argentino, que había pedido asistencia financiera en mayo de ese año, y el organismo, establecía chequeos trimestrales.
No obstante, en 2019 se consumaron los desplazamientos de los funcionarios del gobierno de Macri que acordaron éstos términos, junto el de Roberto Cardarelli como jefe de la misión en la Argentina (el venezolano Luis Cubeddu lo reemplazó).
La decisión del gobierno de Alberto Fernández de aceptar el monitoreo del articulo 4 cue catalogada por el FMI como "muy valiosa". Además, el Fondo a través de su vocero Gerry Rice celebró la buena disposición de la Casa Rosada para hablar sobre un programa para el futuro.