Por ejemplo, durante su campaña, Alberto Fernández, había propuesto que la deuda se pague "a la uruguaya" -modifica plazos pero no intereses ni montos-, pero Guzmán lleva adelante un plan totalmente distinto, incluso, aseguran que el diálogo entre los bonistas y Guzmán es casi nulo y la semana pasada, por nombrar un ejemplo, un grupo de bonistas visitó Buenos Aires y no se pudo reunir con el Ministro Guzmán, sino que fueron recibidos por el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.
Alberto Fernández se ha referido en varias oportunidades sobre la deuda Argentina, e incluso admitió en una entrevista radial en febrero que el Gobierno no está en condiciones de cumplir con los pagos en los vencimientos establecidos por el Gobierno macrista. "Si pagamos, primero no nos va a alcanzar, pero, además, estaríamos sumiendo a la economía a una postración absoluta", declaró.
Por el estilo de Guzmán y cómo se ha manejado con los bonistas, algunos especialistas económicos creen que Argentina, si no entra en default, terminará pagando la deuda a tasas todavía muy muy altas, lo que efectivamente, cumplirá los dichos presidenciales sobre el futuro de la economía Argentina: se retrasará el crecimiento económico del país.
Con quien más ha tenido contactos Guzmán es con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Con el Fondo el Ministro ya ha tenido varios encuentros, pero lejos de actuar como un auditor o un regulador de la economía oficial, el Fondo actúa como un acreedor más. Además, el Gobierno decidió postergar la negociación de un nuevo programa con el Fondo hasta nuevo aviso, y por el momento, todo lo que han hablado es un misterio, pero al menos, han mostrado a través de sus redes sociales -ambos organismos, el Gobierno y el FMI- que están dispuestos a llegar a un acuerdo.
"Fue una formalidad, ambas partes se saludaron cordialmente en razón del diálogo que vienen llevando para la reestructuración de la deuda", señalaron desde el Ministerio de Economía el pasado viernes, cuando fue la última reunión de la misión del FMI en el país.
Así las cosas, y cuando queda poco tiempo para definir qué harán con la deuda, es probable que el Ministro Guzmán siga en su postura inflexible y hermética como su táctica de negociación, pero lo que temen los expertos es que al final, la Argentina termine acordando y pague mucho más de lo que habría pagado si hubiera tenido negociaciones más amigables.
El otro escenario posible -que el Gobierno no tiene como plan- es entrar en default, pero es el menos probable, ya que el Estado ya ha hecho pagos millonarios hasta ahora.
La deuda externa de la Argentina creció en los últimos años a pasos agigantados, y ronda los 300.000 millones de dólares, lo que equivale a un pasivo de al menos 6.300 dólares por ciudadano del país.