Desde el gremio alegan, según 'Ambito Financiero', que la empresa busca reducir drásticamente su plantel de empleados en todas sus plantas y que tampoco ofrece otras alternativas.
Mientras tanto, en el sector se comenta que los problemas de la láctea santafesina vienen de larga data, e incluso sus dueños -la familia Espiñeira- intentó varias veces vender todos o algunos de sus activos con el objetivo de salvar la situación, pero lo real es que hoy no hay compradores ciertos en un sector que viene mostrando una fuerte caída de la rentabilidad, a lo que se suma la caída de la demanda en el mercado interno.
En este contexto, los registros oficiales dan cuenta que la empresa no está concretando el pago de las contribuciones patronales y aportes a la seguridad social de sus empleados desde, por lo menos, febrero del año pasado.
Al mismo tiempo, a la fecha, según datos del Banco Central, posee una deuda bancaria con entidades locales de poco más de $1.110 millones, toda en situación uno (normal, sin atrasos en los pagos); esta cuantiosa deuda sería una de las mayores preocupaciones de sus accionistas, ya que las fábricas vienen trabajando al 30% o 40% de su capacidad.
Un nuevo capítulo se abrirá el próximo lunes, pero por lo pronto desde el gremio lácteo advirtieron que no están dispuestos a dar el brazo a torcer en detrimento de cientos de puestos laborales. A su vez, desde la empresa explican que los números no cierran y no tienen otro camino y allí el Ministerio de Trabajo provincial tendrá una ardua tarea.