En tanto, el primer pago de intereses considerable por casi US$1.900 millones sería a fines de septiembre y otro monto similar días antes de la Navidad. En tanto, el calendario sigue con devoluciones del crédito por más de US$35.000 millones entre 2022 y 2023. Todo ello, si es que no se logra algún acuerdo que lo modifique, meta que el ministro Martín Guzmán busca renegociar con el organismo.
Según el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos, el inicio de la nueva etapa del diálogo será, por ahora será virtual, sin misiones presenciales. Los primeros días de intercambios incluirán al Banco Central además de las distintas áreas de Economía.
El Gobierno planea hacer público un programa plurianual que abarque distintos indicadores económicos que actúen como referencia para los próximos años, como por ejemplo metas de acumulación de reservas, uno de los puntos en discusión con el FMI. Guzmán adelantó, incluso, que los controles cambiarios podría relajarse en la medida que el BCRA pueda ir engrosando su colchón de divisas. Las cifras que sean incluidas en ese programa serán trasladados al acuerdo con el Fondo.
El déficit fiscal es otro tema a conversar entre el FMI y el Gobierno, principalmente en qué ritmo podría reducirse ese desequilibrio en las cuentas públicas en un contexto en que el Ejecutivo descartó -según lo esperado en el Presupuesto 2021- volver a implementar las medidas para mitigar el efecto de la pandemia, como el IFE, que implicó $90.000 millones por cada cuota.
"Una cosa es tener una proyección racional del uso de recursos y otra, los procesos de ajuste. Hay una comprensión a nivel global de la necesidad de usar los espacios fiscales donde los haya y maximizar el uso de recursos para infraestructura sanitaria y cubrir la actividad económica. Los programas como el ATP y el IFE han sido muy mirados y también por otros lugares y otros países", afirmó Chodos en los últimos días.
Los próximos cuatro meses terminarán de configurar la forma y el fondo del nuevo acuerdo con el FMI. Algunas cosas el Gobierno ya las tiene en claro: el programa tendrá la duración que tienen habitualmente los Extended Fund Facility (EFF), unos de las opciones que aparecen en el menú del organismo y que incluyen entre 7 y 10 años de repago de la deuda.
Según aseguró Héctor Torres, ex representante argentino ante el FMI, este tipo de acuerdos incluyen necesariamente una contraparte de reformas estructurales, como laborales, tributarias o previsionales.
Pero hace algunas semanas Martín Guzmán lo descartó e incluso Chodos negó que haya involucramiento de los técnicos del FMI en medidas como el cambio en la actualización de las jubilaciones.