Las ramas alimenticia y automotriz aún muestran cierta resistencia, pero otras como textiles, petróleo refinado, calzado y metalurgia volvieron a caer con fuerza, o siguen estancadas en mínimos históricos. Las ramas alimenticia y automotriz aún muestran cierta resistencia, pero otras como textiles, petróleo refinado, calzado y metalurgia volvieron a caer con fuerza, o siguen estancadas en mínimos históricos.
La construcción también se contrajo en junio (-0,3%). El crecimiento interanual del 10,3% responde más al bajo nivel de comparación del año pasado que a una mejora genuina. La inversión pública se encuentra contenida y la privada aún no da señales de reactivación.
La falta de financiamiento y la incertidumbre regulatoria explican gran parte de esta parálisis. La falta de financiamiento y la incertidumbre regulatoria explican gran parte de esta parálisis.
En paralelo, las importaciones cayeron 1,8%, tercera baja consecutiva. La retracción de la industria reduce la demanda de insumos, y el salto en el tipo de cambio real —producto del nuevo esquema cambiario— encareció las compras externas. El crecimiento interanual del 27,9% no refleja una expansión actual, sino un rebote técnico desde los niveles deprimidos de 2024.
El consumo no reacciona
Las ventas minoristas también reflejan el freno. Cayeron 0,4% en junio. Solo los centros de compras mostraron mejoras marginales, mientras que supermercados, mayoristas y electrodomésticos registraron retrocesos. En términos interanuales, el crecimiento fue de apenas 0,6%, una cifra que se ubica muy por debajo de los niveles necesarios para impulsar la demanda interna.
La situación del mercado laboral también dejó señales de alarma. El empleo privado registrado volvió a caer en junio (-0,1%) y acumula dos meses consecutivos en baja.
Si bien hay 30.000 puestos más que en el punto más bajo de 2024, todavía faltan 140.000 empleos para alcanzar el máximo previo, registrado en agosto de 2023. Si bien hay 30.000 puestos más que en el punto más bajo de 2024, todavía faltan 140.000 empleos para alcanzar el máximo previo, registrado en agosto de 2023.
En cuanto al ingreso, la masa salarial real del sector privado volvió a caer (-0,4%) y ya se ubica en el mismo nivel que en enero. Tras una mejora inicial en el primer trimestre del año, el poder adquisitivo se estancó. El crecimiento interanual del 13% está lejos de compensar el deterioro acumulado.
La recaudación pierde dinamismo
La recaudación nacional cayó 0,5% en junio, confirmando una tendencia descendente iniciada en marzo. Es el quinto mes consecutivo con caídas en los impuestos internos. El IVA sostuvo su rendimiento, pero la única suba significativa provino de los derechos de exportación, que se dispararon debido a la concentración de ventas declaradas antes del final de la rebaja transitoria de retenciones.
Uno de los datos más relevantes del informe es la difusión del crecimiento. Mientras en enero el 79% de los indicadores mostraba mejoras, en junio ese número cayó por debajo del 50%.
Esto confirma que el freno en la actividad es generalizado, no se limita a un par de sectores puntuales. Esto confirma que el freno en la actividad es generalizado, no se limita a un par de sectores puntuales.
El ILA-ARG, índice líder de actividad, también cayó 0,3% en junio y acumula cuatro meses seguidos en negativo. Entre los indicadores que más cayeron se destacan la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (en términos reales), las transferencias de autos usados, el gasto de capital del Estado nacional y el patentamiento de maquinaria. Solo la confianza del consumidor y la base monetaria aportaron algo de tracción, aunque de manera insuficiente para revertir la tendencia.
El riesgo de caída en la actividad sigue presente
El modelo de transición monetaria y cambiaria aún no logra estabilizar las principales variables. La actividad no retrocede con fuerza, pero tampoco crece. Se sostiene apenas con el impulso de inercia y algunos sectores puntuales.
La economía argentina se encuentra hoy en un punto de equilibrio frágil. El consumo está débil, la inversión sigue ausente, y las exportaciones crecen sólo por cuestiones excepcionales.
El shock de confianza necesario para dinamizar el sistema todavía no llegó. El shock de confianza necesario para dinamizar el sistema todavía no llegó.
El informe del ICA-ARG no deja margen para la duda. El rebote se agotó. La economía entró en un período de plancha, con riesgos concretos de retroceso si no aparecen señales fiscales, monetarias o políticas que devuelvan previsibilidad y estímulo. Mientras tanto, el aparato productivo espera. Sin certezas, sin impulso y con un nuevo piso que empieza a parecer techo.
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