Naturalmente, un aumento en la tasa de interés por parte de la autoridad monetaria tiende a encarecer el crédito a nivel local, con lo cual podría esperarse algún impacto en la actividad económica del país, cayendo el nivel de crecimiento de la economía y afectando también la recaudación, lo cual podría incrementar el déficit fiscal y el Tesoro podría nuevamente recurrir a la emisión monetaria, empeorando la inflación del país, o a la deuda, la cual se paga con impuestos futuros. Pero este no es el único riesgo que corre Argentina, sino que el momento en que esto se sucede no podría ser más delicado, ya que la FED, la reserva federal de los Estados Unidos, también se ve afectada por una crisis inflacionaria que se comprometió a solucionar. En la última reunión que se llevó a cabo en el mes de Noviembre, las autoridades de la FED comunicaron la aceleración del tapering, un cese de compra de activos por parte de la reserva federal, para más tardas hacia el mes de Marzo avanzar con una política más agresiva de tasa de interés para controlar la inflación en Estados Unidos, lo cual enfriaría la economía norteamericana como la mundial, pero con la particularidad de una suba de tasa de interés de un país como Estados Unidos es un imán de capitales mundiales, lo cual afectaría aún más la ya maltrecha economía argentina, pudiendo llegar a profundizar una crisis surgida de las políticas monetarias del BCRA.