Uno de sus principales negocios está vinculado a la distribución de productos de La Serenísima, además de otros productos alimenticios. La firma cuenta con siete sucursales y una red comercial que alcanza a numerosos establecimientos de la región.
Por esa razón, la apertura del concurso genera expectativas entre trabajadores, proveedores, comercios y otros actores vinculados a la cadena de distribución y abastecimiento.
La empresa aseguró que seguirá funcionando
El comunicado de la empresa publicado por el sitio 'ADNSur'.
Frente a la preocupación que generó la noticia, Friosur difundió un comunicado destinado a sus clientes, proveedores, trabajadores y a la comunidad en general, asegurando que mantendrá normalmente sus operaciones y buscó transmitir tranquilidad respecto de la continuidad de su actividad comercial.
En el mensaje institucional, la distribuidora destacó sus casi cinco décadas de presencia en la región y señaló que durante ese período desarrolló una red de abastecimiento que llega diariamente a miles de comercios y familias.
La firma también sostuvo que continuará trabajando para garantizar el abastecimiento de sus clientes y mantener sus compromisos vinculados con la actividad.
Consumo en baja y presión sobre los costos
La situación concursal se produce en un contexto de dificultades para distintos sectores del comercio y la distribución. Según explicó la empresa, la retracción del consumo y el incremento de los costos tuvieron un impacto significativo sobre su estructura financiera.
El concurso preventivo constituye una herramienta judicial que permite a una empresa que atraviesa dificultades económicas negociar con sus acreedores y buscar una salida que permita evitar la quiebra y sostener la continuidad de la actividad.
En el caso de Friosur, el proceso deberá determinar la situación de los distintos acreedores y establecer las condiciones para la eventual reestructuración de los pasivos.
La compañía, mientras tanto, intenta sostener su funcionamiento habitual y preservar una estructura que durante décadas tuvo un papel relevante en la distribución de alimentos en Trelew y distintas localidades de la Patagonia.
El caso se incorpora así al listado de empresas que recurrieron durante los últimos meses a procesos concursales en un escenario de menor consumo, mayores costos y dificultades para sostener el flujo financiero de sus operaciones.
Hacia un nuevo récord de concursos
En efecto, los concursos preventivos de crisis siguen creciendo a medida que avanza el año y ya se encaminan a empatar o superar el récord de solicitudes de 2025.
Los datos surgen de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial que tramita la mayoría de los pedidos pero no la totalidad.
Hasta agosto comenzaron el trámite judicial 120 empresas, mientras que el año pasado fueron 190. En los dos primeros cuatrimestres del año se superan los tramitados por la cuarentena a causa del Covid-19: en 2020 fueron 106 y en 2021, 77.
"La cesación de pagos tiene un correlato judicial. Las empresas en crisis, cuando tienen reclamos simultáneos de muchos acreedores de distintas naturaleza que no puede cumplir, inician un proceso judicial que es el proceso preventivo para defenderse", definió el abogado de Industriales Pymes Argentinos, Germán Pizzano, quien hace el seguimiento para la entidad.
"Se va a terminar el año con por lo menos 150 concursos solo en la Cámara de Apelaciones. La cantidad de concursos preventivos es alarmante en cuanto a su crecimiento. El año va a terminar con una enorme cantidad de concursos. Es un reflejo de la actividad económica. Si tenés los juzgados comerciales con concursos y quiebras es porque la situación es muy mala", analiza el letrado.
Las compañías legalmente radicadas en Capital hacen su trámite en esa Cámara y por eso el seguimiento anual sirve como termómetro. La mayoría de las compañías se inscriben en la Inspección General de Justicia aunque la actividad productiva la tengan en el interior.
"El concurso es una defensa judicial frente a muchos acreedores. Es una salida para la empresa que está en crisis, en estado de insolvencia. El beneficio para el concursado es que se suspenden los juicios de ataque y evita remates. Le permite al deudor negociar quitas de intereses, de capital. Es muy utilizado en épocas de crisis y por eso crecen cuando se pierden ventas", completa.
Cuando no hay actividad primero las empresas consumen la riqueza que tienen, se endeudan y luego no pueden pagarlas. "Hoy esas empresas le deben al fisco, al banco y a los trabajadores", describe.
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Pero también hay muchas que no cierran formalmente en términos de Disolución o Quiebra, sino que simplemente bajan la persiana informalmente y ese cierre no queda identificado formalmente ni se incluye en las estadísticas judiciales o administrativas de la IGJ.
"Recibimos consultas todas las semanas por Concursos y/o Pedido de propia Quiebra, se avanza, pero no pueden afrontar el presupuesto de inicio de la acción judicial", señalan. Por eso, el número no refleja la totalidad de la situación ya que el proceso requiere gastos que muchas veces no pueden afrontar.
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