La plataforma Tsunami Democratic ha convocado una “concentración masiva” que se realizará en el exterior de la cancha del Barsa y que comenzará cuatro horas antes de su inicio.
“Después de constatar la imposibilidad de pactar con Barcelona y Real Madrid la oportunidad de hacer visible en las gradas del campo y de forma efectiva el llamamiento al diálogo que España ignora, Tsunami Democratic se compromete a hacerlo”, escribió la organización en un comunicado.
Además, agrega: “En estos momentos una parte importante de la población catalana sufre una exclusión por razones de ideología. Ni puede ejercer derechos fundamentales sin represión, ni puede ejercer su derecho a la autodeterminación. Decenas de personas están o han estado en prisión simplemente por ejercer y promocionar estos derechos. Con presos, exiliados, sin autodeterminación ni plenitud de derechos fundamentales, no hay normalidad. El 18, el clásico lo jugaremos todos. Esta es la fuerza de la gente”.
Por lo tanto, Jordi Cardoner, vicepresidente del Barcelona, luego de la comida entre directivos con sus homólogos del Inter de Milán, previo al encuentro correspondiente a la Fase de Grupos de la Champions League, se pronunció respecto a la acción anunciada por ‘Tsunami Democràtic’ y garantizó que el encuentro se llevará a cabo.
“Estoy convencido de que el clásico se jugará. Buscaremos la tranquilidad de nuestros socios y hablaremos con los responsables de la seguridad”, aseguró el directivo azulgrana ante la prensa desde Milán.
Desde el momento en que la Federación Española de Fútbol anunció la postergación del Clásico a la espera de que la situación se normalizase, las organizaciones independentistas anunciaron en las redes sociales que dicha postergación no apartaría del foco el partido y que coincidiendo con la nueva fecha llevarían a cabo las movilizaciones oportunas para afectar al desarrollo del encuentro.
Esta entidad ya fue la responsable de la marcha hacia el Aeropuerto de El Prat del pasado 14 de octubre (día que se publicó la sentencia) y de la sentada frente a la Delegación del Gobierno con motivo de la visita de Pedro Sánchez a Barcelona, además de varias manifestaciones que desembocaron en altercados en el centro de la ciudad durante casi una semana.
La movilización, que se pretende sea nuevamente masiva, se llevaría a cabo en las inmediaciones del Camp Nou en las horas previas al comienzo del partido, previsto para las nueve de la noche de España, y colapsarían todos los alrededores del estadio, circunstancia ya conocida por la policía autónoma.