El martes, dos brasileños registrados en esa lista fueron rechazados y devueltos a su país luego de pretender ingresar a Perú.
En paralelo, las autoridades reforzaron la vigilancia en los controles fronterizos con Brasil y en la carretera interoceánica, que une a Perú y Brasil, a fin de detectar presuntos ingresos irregulares.
En las últimas horas, más de tres mil brasileños cruzaron el puesto de fronterizo de Iñapari, en el sureste amazónico, para continuar su viaje a Lima.
Lima acogerá este sábado la primera final única en la historia desde la creación de la Libertadores, en 1960.
La capital peruana se convirtió en sede, luego que la Conmebol le quitó la organización a Santiago debido a las protestas en Chile, que dejaron 22 muertos en un mes.
Alrededor de 4.000 policías velarán por la seguridad en el Monumental de Lima, el mayor estadio del país con capacidad para 80.000 aficionados.
Flamengo llegó este mismo miércoles a Lima, la última estación donde acabará el sábado con una larguísima espera de 38 años para volver a jugar una final de la Copa Libertadores, en la que tendrá como rival al River Plate. Desde que el Mengão ganase en 1981 su primera y única Libertadores hasta el momento frente al Cobreloa chileno.
Para alcanzar la final de Lima, el equipo brasileño tuvo que eliminar a Internacional y a Gremio, los dos equipos de Porto Alegre, en los cuartos de final y las semifinales, respectivamente. Con el equipo colorado dejó casi sentenciada la eliminatoria con un doblete de Bruno Henrique en el Maracaná, una ventaja que le permitió jugar con comodidad la vuelta en el Beira Rio, donde empató 1-1 gracias a un tanto de Gabigol Barbosa.
Ante Gremio inició la serie de visitante con un nuevo 1-1, en un partido donde la victoria se le escapó en el último suspiro, para luego en el Maracaná arrasarlo por 5-0, con un doblete de Gabigol y sendos tantos de Bruno Henrique y de los defensas centrales, tanto del español Pablo Marí como de Rodrigo Caio. Antes de estas dos eliminatorias, Flamengo se había impuesto al Emelec ecuatoriano en los penales en los octavos de final y en la fase de grupos coincidió el Liga de Quito, el San José boliviano y el Peñarol uruguayo, otro campeón de Libertadores al que no le pudo ganar pero que finalmente quedó fuera de la competición.