La pena “se eleva al doble cuando la acción la realiza un deportista, dirigente o se utiliza un medio de comunicación masivo”, que no fue este caso. El plateísta será incorporado por el Comité de Seguridad del fútbol porteño en el programa Tribuna Segura y tendrá restricción de ingreso.
El clima hostil que se vivió en Villa Luro se remite a la “traición” que sintieron los simpatizantes del Fortín cuando Mauro Zárate dejó la institución para continuar su carrera en Boca.
Las declaraciones que había realizado cuando el Xeneize eliminó al conjunto de Liniers en la Copa de la Superliga, donde destacó la grandeza boquense y chicaneó a Vélez, alimentaron la bronca fortinera.
La bronca de la ida de Zárate a Boca aún duele y los hinchas se lo demostraron durante todo el partido con cantos y carteles, como el del plateísta que rezaba “no olvido ni perdono, traidor”. Ahora el joven hasta puede ir preso.
Cuando el jugador se fue reemplazado en medio de una lluvia de insultos, se tocó el escudo de Boca en su camiseta. La relación de amor y odio entre Mauro Zárate y Vélez tuvo un nuevo capítulo en Villa Luro.