Rodeado por un operativo de seguridad que no usa el Presidente para desplazarse, mucho menos por la Rosada, Diego recorrió los principales despachos que dan a la Plaza de Mayo, desde la antesala de las oficinas de Gustavo Béliz hasta el Salón Eva Perón y el de los Científicos, donde Macri solía hacer sus reuniones de Gabinete. El primer piso quedó cerrado y nadie podía acercarse, tampoco los periodistas acreditados.
Los ministros también cambiaron sus rutinas: el ministro Guzmán, por caso, salió y luego volvió a la Rosada con una pelota envuelta en una bolsa cuando se enteró de su presencia.
Alrededor de una hora después de comenzado el encuentro, Maradona salió al icónico balcón de la Casa Rosada para saludar a las personas que estaban afuera. Allí criticó a Macri, único presidente al que nunca saludó, y escenificó su apoyo al Gobierno.
A solas en el despacho presidencial, Fernández y Maradona conversaron sobre fútbol, intercambiaron camisetas de Argentinos Juniors, Gimnasia y Esgrima de La Plata y la Selección Nacional, y profundizaron sobre el Consejo Federal Argentina contra el Hambre, lanzado oficialmente por el Gobierno la semana pasada, en el que el ex futbolista buscaría involucrarse activamente, según precisaron fuentes gubernamentales.