“Los homenajes son fantásticos, pero creo que ellos tendrían que haber pedido el permiso necesario para usar mi apellido en su desfile”, agregó el actual entrenador de Gimnasia La Plata en su comunicado de la red social.
La jueza milanesa, Dra. Paola Maria Gandolfi, escribe en su fallo: “No corresponde a las reglas del mercado aprovechar la explotación parasitaria de la reputación de otras personas”. Aquí están, entonces, realmente y no solo metafóricamente, la palabra: parásitos. El juez se dirige directamente al origen del problema: “El uso del nombre de Maradona tenía como objetivo explícito apropiarse, en la colección de D&G, de esos componentes atractivos inherentes a la referencia a la prestigiosa historia deportiva del mítico futbolista”, ya que el nombre de Diego “transmite sugerencias particulares de encanto histórico y excelencia futbolística”. Apropiarse es casi como vender productos falsos en un puesto: no es agradable para una marca como Dolce & Gabbana, según reprodujo este mismo martes el Diario Clarín.
En resumen, no es legal anunciarse con el nombre de otro y explícitamente. Se aplica a Maradona en las circunstancias, y para cada atleta, de hecho para cada persona famosa que puede ser utilizada sin siquiera decirle, sin pedir permiso, sin pagar lo debido: es una cuestión de protección y respeto. Dolce & Gabbana trató de usar un mito deportivo, disfrazando un lugar real como tributo.