Pero los pibes de Argentina no solo ilusionaban por estos dos partidos. El torneo de L'Alcúdia del año pasado fue una muestra de todo el potencial que tiene. Algo que siguió en el Sudamericano 2019, que los depositó en el Mundial.
La ilusión fue aún más grande si se tiene en cuenta que de las última Copas del Mundo, la Selección clasificó por segunda vez a los octavos de final, lo cual no sucedió en tres ediciones anteriores a la actual.
En 2007 logró el bicampeonato en Canadá, pero fue el fin de la era Pékerman-Tocalli. Luego no logró clasificar a Egipto 2009. En Colombia 2011 fue cuando alcanzó los cuartos de final, la última vez que pasó los grupos. Tampoco logró acceder a Turquía 2013 y tanto en Nueva Zelanda 2015, como en Corea del Sur 2017 no pasó la ronda de grupos.
Ahora, en Polonia 2019 comenzó con el pie derecho, con un proyecto que parecía prometedor. Con fútbol y buen rendimiento los pibes invitaban a soñar.
En los penales, lo de Mali fue inapelable. Y jugará ante Italia por los cuartos de final de la Copa del Mundo. Argentina, que había encendido las ilusiones con el primer puesto en la fase de grupos, quedó en el camino. Y en la mente de los chicos quedará rebotando la distracción que derivó en el 2-2 y en el final del sueño.