Esa evaluación será tomada por el Tribunal de Ética de la Conmebol, mientras que la de este mismo martes fue determinada por el Tribunal de Disciplina a través de un comunicado firmado por su vicepresidenta, Amarilis Belisario.
El texto indica que la sanción se referencia al artículo 12.1 a) (v) del Reglamento disciplinario de la Conmebol: “Infracciones y sanciones por comportamientos impropios de los jugadores y oficiales”. Fue penado por “conducta antideportiva contra los jugadores rivales u otras personas que no sean los oficiales de partido, pronunciando términos o expresiones atentatorios al decoro o a la dignidad o empleando gestos o ademanes contrarios al buen orden deportivo”.
“Las sanciones consistentes en suspensión de partidos o por periodos de tiempo específicos podrán combinarse con la imposición de multas pecuniarias”, apunta el artículo 12.6 citado en el fallo; de ahí la multa económica.
Por las declaraciones, la AFA hizo un descargo la semana pasada, en el que planteó que cuando Messi habló de “corrupción” se refirió al arbitraje y no a la organización del torneo o a la Conmebol. Además, el propio delantero de Barcelona hizo llegar una carta de disculpas, alegando “estrés emocional” tras la roja por la gresca con Medel. Vale remarcar que la sanción al zaguero chileno aún no fue comunicada.
Más allá de lo que dictamine el Tribunal, el Comité de Ética de la Conmebol también abrió un expediente por las palabras de Messi. La sanción por la roja se hizo pública justo el día en el que la entidad que rige el fútbol sudamericano desplazó a Claudio Tapia, titular de la AFA, de la representación ante FIFA, a partir de las críticas que difundió en sus “reflexiones” por las injusticias en la Copa América.
Los cuestionamientos de Messi y Tapia a la organización de la Copa América de Brasil y por extensión automática a la Conmebol están obviamente ligados entre sí, pero los castigos recibidos por ambos este mismo martes, por lo deportivo para el primero y por lo institucional para el segundo, no parecen lo mismo, aunque queda por conocer si las críticas de “Lío” no pueden correr el mismo camino punitivo que las de “Chiqui”.