“Tuve una reacción alérgica a lo que me tiraron. Me hinché y me tuvieron que dar corticoides por la forma en que estaba. Fue lo más grave que me pasó en temas de la seguridad de un equipo de fútbol. Sin dudas, fue una locura”, señaló Gago.
“Nunca pensás que va a pasar eso. Son situaciones que tenemos que pensar como sociedad. Y ese día nos quisieron obligar a jugar el partido”, recordó el mediocampista.
Fernando Gago jugó la revancha en Madrid que River ganó por 3 a 1, ingresó en el segundo tiempo en lugar de Pablo Pérez y ese día se rompió el tendón de aquiles de su pierna derecha.
El ex jugador de la selección argentina, de 34 años, se refirió también a cómo se recupera de su operación de ligamentos, tras una lesión producida en el encuentro en que su actual equipo, Vélez Sársfield, jugó de local ante Adolsivi, el 10 de febrero pasado.
“Me estoy recuperando bien y mi deseo es seguir jugando. A mediados de julio o agosto calculo que sabré bien lo que haré. Quiero volver a jugar, pero no quiero entrar a una cancha por entrar”, concluyó Gago.
En los últimos años, Fernando Gago sufrió un sinfín de lesiones. Frente a Aldosivi, Gago sufrido la quinta lesión grave del exjugador de la Selección en los últimos cinco años. Antes se había roto tres veces el tendón de Aquiles.
Los problemas físicos que sufrió Fernando Gago en el último tiempo y que casi lo llevan al retiro, hasta que apareció la oportunidad de volver a jugar en el Fortín, fueron todos de gravedad. Pero sus problemas de lesiones comenzaron en su época en el Real Madrid: a partir de la llegada de José Mourinho, el argentino empezó a perder la titularidad debido a una serie de desgarros y, sobre todo, a un esguince severo del ligamento lateral de la rodilla izquierda.
Su maleficio no terminó pronto, está claro. Si bien en Roma, cuando jugó al lado de Francesco Totti, logró recuperar su mejor versión física (a pesar de una gran torcedura que debió soportar su rodilla derecha, pocos meses después de fichar con el club italiano), la poca fortuna continuó acompañándolo, haciéndole marca personal. Ya en Valencia, los fantasmas reaparecieron con fuerza y volvió a mirar varios encuentros desde la tribuna, gracias a los repetitivos problemas que acumulaban sus piernas.
Su retorno al país, en el verano de 2013, para jugar en Vélez, no fueron tampoco los deseados. Su físico continuó fallando y frenando la marcha: por distintos problemas musculares, sólo pudo disputar 9 de los 29 partidos que tuvo el conjunto de Liniers durante el único semestre que estuvo en el club (entre Copa Libertadores y certamen local).
Para la segunda parte de ese 2013 regresaría a Boca, donde los desgarros y los diferentes problemas musculares se hicieron moneda corriente. De hecho, su vuelta al equipo que lo vio nacer futbolísticamente estuvo acompañada por un nuevo desgarro, y tardó cinco fechas en debutar con la camiseta azul y amarilla. Esta segunda etapa en la Ribera estuvo marcada por las peores lesiones de su carrera: se rompió tres veces el tendón de Aquiles contra River, además de la rotura de ligamentos que sufrió jugando para la Selección en 2017.
Pero la maldición comenzó antes. En abril de 2014, ante Colón, sufrió una distensión de ligamento en su rodilla izquierda por la que casi se pierde el Mundial. Ya en Brasil, después de todo, pudo estar, pero, a su vuelta, en el Torneo de Transición, una distensión en el músculo pectíneo de la cadera lo apartó nuevamente del césped.
En noviembre de ese año, en un Superclásico por la vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana, en el que Boca quedó eliminado, Pintita salió a los 41 minutos del primer tiempo por una distensión en el aductor derecho que lo dejó sin jugar hasta 2015, año en el que sufrió la primera lesión en el tendón.
Dicha temporada comenzó con un desgarro en el recto anterior del muslo derecho, sufrido en marzo ante Defensa y Justicia. Y terminó de la peor manera: el 13 de septiembre de 2015, en el Monumental, Gago dejó el campo de juego a los 28 segundos de comenzado el encuentro. Luego, se confirmaba lo peor, la rotura de su tendón de Aquiles izquierdo. Después de ser operado y tras cinco meses de recuperación, el volante volvía a jugar por el Torneo de Primera División ante Temperley.
Luego llegaría otro duro golpe. El 24 de abril de 2016, otra vez frente a River en La Bombonera, Gago se tiró al piso con claras muestras de dolor tras un forcejeo con Lucas Alario y a las pocas horas se confirmaba una nueva mala noticia para él y para todo Boca: otra vez se había roto el tendón de Aquiles izquierdo. Después de seis meses y una nueva intervención quirúrgica, Fernando Gago volvió a las canchas una vez más. Primero lo hizo en un partido de Reserva, luego fue titular contra San Lorenzo el 27 de noviembre de aquel año y rápidamente se convirtió en figura.
Tan buen nivel mostró el mediocampista desde su regreso que, casi un año después de su vuelta, se ganó el regreso a la Selección Argentina. Pero la alegría por la convocatoria de Jorge Sampaoli rápidamente se convertiría en un nuevo calvario. El 5 de octubre de 2017, pocos minutos después de haber ingresado en el partido contra Perú, Pintita realizó un mal movimiento cuando intentó girar y al instante supo que era de gravedad: “Me rompí los cruzados”, le dijo a Lionel Messi dentro de la cancha. Poco después se confirmó la lesión en el ligamento cruzado lateral interno de la rodilla derecha.
A pesar de ese nuevo golpe y de un nuevo paso por el quirófano, el volante no bajó los brazos y se propuso recuperarse en tiempo récord para tener posibilidades de llegar al Mundial. Y parecía que lo lograría: apenas cuatro meses y medio después de la operación, el 1 de marzo de 2018, Fernando Gago recibió el alta médica y comenzó a entrenarse a la par de sus compañeros. No obstante, la esperanza duró menos de una semana.
El martes 6 de marzo, durante la práctica, el volante sintió dolores en la rodilla operada y fue sometido a nuevos estudios, que confirmaron un desprendimiento en las adherencias del ligamento reparado. Tuvo que esperar más de un mes hasta que el 9 de abril, día en que cumplió 32 años, pudo volver a entrenarse con normalidad y, una semana después, integrar la práctica de fútbol. Sin embargo, al día siguiente volvió a quedar apartado. El 5 de mayo volvió a las canchas: jugó 45 minutos en la Reserva ante Unión y, una semana más tarde, jugó sus primeros minutos en Primera contra Huracán.
Pasada la oportunidad de jugar el Mundial de Rusia, en aquella pretemporada en Estados Unidos de mediados de 2018, Gago debía ponerse a punto, para llegar a la par de sus compañeros al inicio de la temporada. Con la mira puesta en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, se cuidó de hacer trabajos de intensidad y, así, llegar al cien por ciento. Por otra parte, en el primer amistoso informal ante Miami United sufrió una molestia y no pudo terminar el partido. Se volvió a Buenos Aires y, tras realizarse algunos estudios, se confirmó que sufrió un desgarro que lo apartó de las canchas nuevamente y puso un signo de interrogación sobre su continuidad en la actividad profesional. En tanto, decidió seguir dando pelea, hasta que llegó la lesión en la final de la Copa.
Su temperamento y sus ganas de que su historia no se cerrara con aquella imagen en Madrid lo llevaron a continuar su recuperación. Ya alejado de Boca, su amigo Gabriel Heinze decidió apostar por él: a mitad de 2019 firmó un contrato con el Fortín, atado a su productividad. Después de realizar una buena preparación, Pintita debutó oficialmente el 24 de agosto, en la cuarta fecha de la Superliga 2019/20, y rápidamente se ganó la titularidad.
Pero tardaría 13 partidos en volverse a lesionar: el 30 de enero, en Liniers, frente a Aldosivi por la Superliga, sufrió una rotura ligamentaria en la rodilla izquierda.