Consensuaron con el vestuario si les gustaba Éric Abidal como puente. Concedido. Ahora les sondearon por si les gustaría Carles Puyol, antes de ofrecerle el cargo. Sí, pero ya veremos la respuesta. El vestuario en sí actúa, a veces de director deportivo. “Opinan” para decirlo en los términos suaves de Joseph María Bartomeu. Es decir, proponen, insinúan o expulsan. Iñigo Martínez, con un pie y medio en el Barça, no llegó para no disgustar a un central en horas bajas pero queridos en el vestuario. Con Antoine Griezmann, las malas caras del verano para que no viniese no han servido, y así le va al francés, según lo publicado en el diario español Mundo Deportivo.
Cuando se habla de un partido de Liga en Miami, se pide el visto bueno al vestuario. Si hay que ir a jugar un amistoso a Sudáfrica, se tiene que contentar al plantel con alguna propina. Cuando ganan la Liga, quieren una prima extra por llegar a los 100 puntos. Cuando ganan otra Liga, quieren otro bonus por terminar la temporada sin derrota alguna… y se pierde en Levante. Todos llaman a la puerta para cobrar más y subir un peldaño en el escalafón. Si no lo logran, hablan con los medios. Si lo consiguen, se dispara la masa salarial. Les da igual. Ande yo caliente… A más de uno, de los que ya no están, cuando Hacienda les puso una multa que les quitó el hipo, pidieron al Club que le ayudase a pagar lo defraudado. Se estudiaron fórmulas. Se enojaron cuando les denegaron la petición, reveló Mundo Deportivo.
Así consiguió el vestuario todo el poder, en una década. A las estrellas se les concedió todo, o casi, porqué ganaban lo que nunca se había ganado. Nadie se atrevió a pinchar la burbuja. Éramos felices y su poder fue creciendo más y más. No sólo condicionan, ahora mandan demasiado y la solución es, cuando menos, complicadísima. Se puede cambiar el entrenador, cambiará el Presidente, pero el vestuario sabe que quien tiene el liderazgo, según Mundo Deportivo.
El punto más álgido de esta situación, se vivió en la previa del partido entre Barcelona y Villarreal, por la sexta fecha de La Liga de España, Lionel Messi le dejó en claro al vestuario que como capitán, no estaba dispuesto a aceptar la desidia de sus compañeros.
Actualmente, al cuadro azulgrana se le viene una seguidilla de partidos importante: cuatro en quince días. Tres duelos por liga muy importantes como Villarreal, Getafe y Sevilla, y entre medio de estos deberá enfrentar al Inter por Champions League. No será fácil, pero si continúan los malos resultados, habrá consecuencias.
Para evitar que esto último termine pasando, Messi pide un cambio de actitud, mayor concentración y cambiarle la cara al equipo. Con él en cancha podría ser diferente, pero deberá recuperar el ritmo de competencia que le hizo falta ante Borussia Dortmund y ante Granada.