Aquel 14 de mayo de 2015 al equipo que en ese entonces dirigía Rodolfo Arruabarrena y que había arrasado en la fase de grupos, le quedaban 45 minutos para convertir al menos un gol que empatara la serie tras el 1-0 a favor de River en el partido de ida. Pero tras la agresión a los jugadores visitantes cuando salían al campo de juego para disputar el segundo tiempo obligó a suspender el partido, determinó la eliminación de Boca en octavos de final y el Panadero pasó ser repudiado e insultado por sus compañeros de tribuna que hasta ese día lo veían con cierta admiración por su pasión por los colores.
A su vez la Justicia le prohibió ir a la cancha por tres años, sanción está a un mes de caducar por lo que ya se imagina regresando a la tribuna: “Creo que voy a poder volver a la cancha: el hincha sabe que nunca quise perjudicar a Boca y que quienes lo están perjudicando son otros”, disparó en la misma entrevista señalando a los dirigentes sin nombrarlos. Para poder regresar, primero necesita que el club lo reincorpore como socio. Habrá que esperar para saber si la Justicia, el club y los hinchas lo perdonan.
Napolitano fue expulsado como socio de Boca y está esperando que dentro de un mes se cumpla la prohibición por tres años para ir a la cancha que le puso el juez Carlos Bruniard. Su abogado piensa pedir que sea readmitido como socio para que pueda volver a la Bombonera.
En estos cuatro años, el Panadero se refugió en su familia y se alejó de Boca. Como viene ocurriendo desde 2015 mañana martes (22/10) mirará el partido por televisión y ya no le quedan remordimientos por lo que pasó aquella noche de mayo en la que, según él, quiso amedrentar a los jugadores de River antes del segundo tiempo: “Me trataron como a un delincuente pero la gente sabe que no lo soy y sólo me desbordó la pasión”.
“El pibe tiene 25 años de socio, cometió un error, pagó, ya está, su vida es Boca”, asegura. La causa civil que le inició el club en su momento, jamás prosperó. Por eso él se ilusiona con arrancar 2020 con una selfie en la tribuna. Mientras, este martes mirará el partido por televisión, esperando que se corte aquella paternidad en la Libertadores que nació un 14 de mayo de 2015, cuando Boca empataba 0 a 0 y el Panadero, creyendo que era el verdadero jugador número 12, quiso influir en el desarrollo y lo suspendió.