Además, el equipo del histórico “Maestro” Oscar Washington Tabárez, quien alcanzó los cien triunfos al frente de la “Celeste”, había recuperado su temible dupla ofensiva compuesta por Luis Suárez y Edinson Cavani, quien no había jugado la primera doble fecha.
Pero no duró mucho esa alegría para los “celestes”, ya que este lunes (16/11) se confirmó a través de un comunicado de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) que Suárez se contagió de coronavirus, lo mismo que Rodrigo Muñoz y el jefe de prensa de la selección, Matías Faral.
El actual atacante de Manchester United fue el encargado de abrir el marcador que luego fue ampliado de tiro penal por el goleador de Atlético de Madrid, Luis Suárez, que también se perderá el próximo sábado justamente el partido en que los “colchoneros” recibirán nada menos que a su exequipo, Barcelona.
Precisamente, el exBarcelona es también el máximo artillero de las clasificatorias con cuatro tantos y lo sigue Roberto Firmino con tres gritos.
Brasil y Uruguay, a su vez, son dos de los tres seleccionados con más goles a favor ya que el pentacampeón mundial convirtió diez y los orientales marcaron siete, al igual que Ecuador.
Pero ambos equipos y no solamente Uruguay, sufrieron bajas imprevistas por casos positivos de coronavirus.
Además de Suárez y Muñoz, este último domingo 15/11 los uruguayos registraron el caso positivo del lateral izquierdo Matías Viña, quien justamente juega en Palmeiras, de San Pablo, mientras que Brasil tuvo los contagios en Covid-19 de los defensores Gabriel Menino y Alex Telles.
Este último, jugador de Manchester United, volvió a ser positivo casi tres semanas después de haberlo sido en un control en Inglaterra y por las restricciones sanitarias de Uruguay, Tite decidió convocar a Guilherme Arana, dirigido por Jorge Sampaoli en Atlético Mineiro.
Previamente, Brasil había perdido por el mismo motivo al mediocampista Casemiro, de Real Madrid, y por lesión muscular a Philippe Coutinho, de Barcelona, y su máxima estrella, Neymar, del Paris Saint Germain.
En las últimas horas, se sumó a la extensa lista el delantero Pedro, quien había ingresado en el duelo contra Venezuela.
Uruguay presentaría así dos modificaciones respecto del equipo que ganó en Colombia y sería el ingreso del debutante Agustín Oliveros, lateral de Nacional, en reemplazo de Viña, y el del atacante de Cruz Azul, máximo goleador del torneo Apertura mexicano, Jonathan Rodríguez, de 27 años, en lugar de Suárez, al que ya relevó promediando el segundo tiempo de ese partido disputado en Barranquilla.
Brasil se hizo fuerte en sus últimas visitas a Montevideo y el último triunfo local fue en 2001 en el camino previo al Mundial de Corea y Japón.
Luego hubo un empate (1-1, en 2005) y los últimos dos antecedentes fueron goleadas de Brasil: 4-0 en 2009 y 4-1 en 2017.
Al margen de los datos estadísticos, la verdeamarelha nunca se olvida de ganar.
Gran parte del éxito de Tite como entrenador proviene de la calidad de sus sistemas defensivos. Fue uno de los primeros, junto con Mano Menezes, en adoptar el marcaje zonal en Brasil. También es conocida su línea defensiva de cuatro jugadores muy estrecha (abajo, con Corinthians), empleada en el sistema 4-1-4-1. Los laterales y los centrales deben jugar siempre en línea, compartiendo espacio y ritmo por delante del área para mantener el fuera de juego del delantero rival.
A su llegada como seleccionador de Brasil en 2016 introdujo métodos de entrenamiento modernos y una mentalidad ofensiva, obteniendo excelentes resultados: Brasil sólo perdió un partido antes de la Copa Mundial de la FIFA 2018, un amistoso contra Argentina.
Junto con los resultados, el fútbol ofensivo fue la buena noticia. Entre 2016 y 2017, Brasil tuvo una circulación rápida que causó mucho daño a los oponentes. En la posesión, el sistema se basaba en triangulaciones cortas: en el ala derecha, Dani Alves se unió a Willian y Paulinho. En el ala izquierda, Renato Augusto conectaba con Neymar y Marcelo (abajo). Un equipo completado por el papel de Casemiro, quien, al igual que en el Real Madrid, se desempeñaba como mediocampista defensivo.
En el once titular, uno de los jugadores más importantes para Tite era Paulinho. Antiguo mediocampista del Barcelona, reunía resistencia y un gran poder de penetración en los espacios vacíos del campo. Después de un “hat-trick” contra Uruguay (amistoso el 23 de marzo de 2017), el seleccionador decidió que el mediocampo ideal lo formarían él, Casemiro y Renato Augusto. Tres jugadores que combinaron inteligencia, resistencia y pases cortos en la idea de hacer circular el balón en triangulaciones.
Sin embargo, todo cambió cuando Philippe Coutinho firmó por el Barcelona desarrollando desde entonces un rol más central, y Renato Augusto se lesionó antes del Mundial 2018.
Su once titular fue desmantelado, y Tite tuvo que buscar nuevas alternativas. La primera fue un enfoque más defensivo. En la victoria por 1-0 sobre Alemania a principios de 2018, Brasil tuvo menos posesión y mostraba una línea defensa compacta y estrecha (como en su etapa en Corinthians). La marcación zonal era una realidad en todo el mundo, pero era la primera vez que Brasil tenía un equipo nacional con este enfoque.
La otra alternativa fue jugar con Coutinho en el mediocampo, pasando a un sistema 4-1-4-1. De este modo, y sin los pases cortos que Augusto (apenas jugó unos minutos en el Mundial) proporcionaba, Brasil se convirtió en un equipo más vertical, pero con menos elaboración en el juego (abajo).
Para complicar las cosas, el Mundial de Rusia mostró a equipos con sistemas defensivos tan estrechos y cerrados que Tite necesitó cambiar un poco su estilo de juego y apostar por un juego más posicional para superar las defensas rivales.
Eso llevó a Willian y Neymar -a veces Marcelo- a mantenerse abiertos, y a Coutinho y Gabriel Jesús a jugar entre líneas. Así, Brasil tuvo mucha posesión, pero también dificultades para superar sistemas defensivos sólidos, como ocurrió ante Costa Rica y México, y en la derrota en cuartos de final contra Bélgica.
En la Copa América 2019, Tite tuvo que repensar su equipo para afrontar su segundo reto con la Selección, añadido a la presión de que la Copa América se disputaba en Brasil por primera vez desde 1993.
Manteniendo el 4-1-4-1, con un ataque posicional y un estricto sistema de marcaje zonal, encontró un equipo donde Dani Alves -después de no estar en el Mundial por lesión- actuó como lateral sin balón, pero como centrocampista en fase de posesión (abajo). Alves articuló las jugadas de ataque con Arthur Melo y conectó en largo con Everton, Gabriel Jesus y Firmino, quienes dieron más movilidad y espacios en el ataque. El resultado fue un éxito tanto en juego como en resultado, con el triunfo de Brasil en la competencia.
Para lograr retener la Copa América en 2021 y el objetivo mayor de ganar la Copa del Mundo para Brasil 20 años después, Tite deberá resolver todos estos problemas en poco tiempo. Algo, por otro lado, a lo que ya está acostumbrado. Durante casi cinco años en Corinthians, probó al menos cinco sistemas diferentes.
Entre 2008 y 2009, a cargo de Internacional, creó dos equipos diferentes, incluso utilizando por primera vez un 4-3-1-2 que permitió a los atacantes gran fluidez y cambio de posición en el ataque. Y en pocos meses en el Palmeiras salvó al club del descenso con un 3-4-2-1, haciendo que a los 37 años Edmundo Alves volviera a ser protagonista de cara a la portería. Todo esto hace indicar que una vez más Tite sabrá cómo reinventarse a sí mismo, y a sus equipos también.
Las Eliminatorias Sudamericanas entregan cuatro boletos directos a Qatar 2022 para los mejores ubicados y la posibilidad de repechaje con un seleccionado de otra confederación para el quinto clasificado.