Pero además de eso, José Luis Saldaño dejó una marca indeleble en la memoria de los hinchas de Boca, ya que integró el equipo que venció al Borussia Mönchengladbach, de Alemania, en la final de la Copa Intercontinental 1977, jugada en 1978.
Y también en Instituto de Córdoba quedó en la historia, en este caso por haber integrado la excepcional delantera de 1973 junto a Osvaldo Ardiles, Mario Kempes, Alberto Beltrán y José Luis Ceballos, todos en algún momento jugadores del seleccionado nacional.
Una anécdota que define el perfil de Saldaño se produjo unas horas después del triunfo ante el Borussia Mönchengladbach. Salieron del hotel junto a Ernesto Mastrángelo con destino a una casa de venta de artículos musicales. Cuando entró, le pidió al empleado que le baje un violín. ¿Con qué finalidad? Se quería comprar uno para aprender a tocarlo por su amor al cuarteto de Córdoba, según publicó el portal Infobae.
Si bien duró pocos meses en Boca, le alcanzó para sellar su nombre a fuego en la historia grande. Su nombre todavía resuena también por sus pasos por Belgrano, Rosario Central, Colón y Huracán.
Después de iniciarse en el club Bella Vista de Córdoba pasó a Instituto (1968-1972), Belgrano (1972-1973), Instituto (1973-1974), Rosario Central (1974-1975), Colón de Santa Fe (1975-1976), Huracán (1976-1978) y Boca (1978).
Saldaño se quedó a vivir en Santa Fe, donde fue empleado municipal, y era habitual verlo en el estadio de Colón, pero hace unos años comenzó con problemas de salud que se fueron intensificando hasta obligar a su internación en un sanatorio de la ciudad a fines del año pasado.
El desenlace se produjo este mismo jueves a las 6 y sus restos eran inhumados en la tarde de este mismo jueves en el Cementerio local, tras ser velados en una sala céntrica ante centenares de personas.