Atlético de Madrid, que para la mayoría asumía el papel de equipo inferior, en el campo de juego demostró que sabe hacer un fútbol de gran calidad capaz de jugar de igual a igual al Barcelona. Los colchoneros lograron maniatar por momentos a su rival y conseguir las 3 mayores ocasiones de peligro del partido, pero en sus 3 disparos Valdés respondió espléndidamente.
Hizo todo por ganar el equipo de Simeone. Con puro fútbol y también más allá del reglamento. De hecho, impuso su estilo físico, y dominó la escena durante casi toda la noche. Su único pecado fue, por momentos, utilizar la agresividad de los bajos fondos: 2 codazos de Filipe, 8 faltas de Gabi y 1 pisotón de Godín en mitad de la espalda de Alves. Puede que Fernández Borbalán no sea el mejor árbitro del mundo, pero tuvo que exhibir 2 veces la roja a los colchoneros.
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Hubo tantas broncas que hasta expulsaron a Arda, ya por entonces sentado en el banco de suplentes.
2 llegadas de Leo Messi y 1 remate de cabeza muy forzado del chileno Alexis fue todo el ataque local en los primeros 45'.
Messi no estaba cómodo, el Atlético lo maniató y el Barça notó esa asfixia.
En el 2do. tiempo, el Atlético avanzó varios metros y logró meterle el miedo en el cuerpo al Barça.
Al local le bastaba el resultado de la ida, pero no se podía permitir un susto y por ello retenía el balón para que el Atletico se desgastara intentando robarlo. Filipe Luis se desesperaró y le propinó un codazo a Alves, que le costó la expulsión directa. Quedaban 10' y los rojiblancos se quedaron con 10.
Y de pronto... el penal de Miranda contra Pedro. Pero Leo Messi repitió la pesadilla que provocó contra el Chelsea y mandó su tiro al travesaño.
Los minutos finales fueron de tensión. Sucedió lo de Arda Turan, y finalmente el equipo azulgrana logró su 16to. título en 5 años, el 1ro. de la era Martino y, sin duda, el menos brillante de todos los conseguidos en el último lustro.
En el inicio olía a pólvora: Neymar, Messi y Cesc, todos titulares y jugando desde el arranque. Y adelante Alexis Sánchez. Pero el Atlético le neutralizó a Messi. No encontró su ubicación en la cancha porque le encimaban pronto y rápido, y se tuvo que descolgar en exceso hasta la línea de medios, buscando espacios, aire y pelota. El Barcelona estaba complicado. Apenas algún pase filtrado de los volantes, el habitual alboroto de Alves y la dificultad de Jordi Alba ante Diego Costa. Muy poca cosa para un equipo que siempre juega en campo contrario.
El mérito del Atlético y Simeone fue sacarle del partido al Barcelona, castigarlo quitándole el balón y forzándolo a hacer aquello que los catalanes no sienten como suyo. Entonces, en definitiva, alzó un título con el gancho, empatando, sufriendo como cualquiera.
Ya había avisado Xavi Hernández: "el gol de Neymar en el Calderón puede servir para ganar una Supercopa". Y así ha sido. El brasileño anotó un cabezazo en la ida y eso ha valido para estrenar su palmarés azulgrana.
El conjunto de Diego Pablo Simeone puso las cosas difíciles al Barcelona con una presión asfixiante en su salida del balón, motivo que llevó al Barcelona a realizar pases en largo en grandes fases del encuentro. “Me parece que por momentos hay que hacer trazos largos para cambiar la disposición de los jugadores. Queríamos alargar los cinco centrocampistas del Atlético para filtrar la pelota por el medio. Cuando el rival tiene alguna alarma en la parte física se le hace más difícil seguir con su presión y es ahí donde intentamos seguir con la posesión del balón”, dijo Gerardo Martino.
Él quiso dedicar este título a Tito Villanova, su predecesor en el banquillo culé. “El año pasado el Barcelona ganó la Liga y hoy me tocó estar a mí por una desgracia. Este título es de Tito y de los jugadores”, concluyó.