Se espera que el nuevo técnico viaje el martes 23/07 a la ciudad condal para firmar su contrato con el club azulgrana.
La carrera de Gerardo Martino como técnico comenzó en 1998, dos años después de retirarse como jugador profesional. Una historia marcada por un constante ascenso que hoy lo lleva a dirigir al mejor jugador del mundo.
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El entrenador empezó su carrera en Almirante Brown de Arrecifes, luego pasó por Platense y antes de irse a dirigir a Paraguay recaló en Instituto de Córdoba. Tras varias campañas en el Nacional B, fue en el fútbol paraguayo donde el argentino pegó el salto de calidad.
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En 2002 firmó con Libertad de Paraguay, donde ganó el Apertura y el Campeonato Absoluto de ese año y el Apertura y Clausura del año siguiente, por lo que se llevó el Absoluto también por segundo año consecutivo. Con un fútbol siempre atractivo y ofensivo, dichos éxitos hicieron que Martino fuera contratado por Cerro Porteño, uno de los grandes del futbol guaraní. Allí volvió a triunfar ya que se quedó con los Apertura y Clausura 2004 y el ya mencionado Campeonato Absoluto que define al ganador de la temporada.
Después de su experiencia en Paraguay, el Tata decidió volver al fútbol argentino para estar cerca de su familia. En 2005 llegó a Colón de Santa Fe donde dirigió 21 partidos pero cosechó malos resultados, lo que hizo que elija retornar al fútbol que lo había visto campeón, para comandar a Libertad. Allí obtuvo los torneos Apertura y Clausura del 2006 y alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores. Su paso por el fútbol paraguayo, donde alcanzó una efectividad del 68 por ciento.
Gerardo Martino realizó una gran campaña al mando de la Selección Paraguaya de futbol. Su debut internacional con Paraguay fue en la Copa América de 2007. Allí alcanzó los cuartos de final y fue derrotado abruptamente por México 6-0. En septiembre de 2009 logró la clasificación para el Mundial de Sudáfrica 2010 donde ganó su grupo, dejó afuera a un gigante como Italia y accedió por primera vez en la historia de Paraguay a los cuartos de final de un Mundial donde finalmente perdió 1-0 con quien después fue el campeón del mundo, España.
Martino siempre lo tuvo claro: “Nada es comparable a ser jugador de fútbol. Disputar un partido, decidir en él no es comparable a ser entrenador”. El técnico argentino (Rosario, 1962) fue un mediocampista excepcional. Símbolo del Newel’s All Boys de Rosario, cuya camiseta defendió durante 16 años consecutivos, y con en el que consiguió consagrarse como campeón en cuatro oportunidades, una de ellas bajo la dirección técnica de Marcelo Bielsa, otro símbolo de la Lepra.
Su decisión de ser entrenador fue un desenlace natural a su carrera como futbolista. Martino amaba el fútbol, vivía para él, y cuando se retiró en 1996, quería seguir ligado de esa manera. En 1998 comenzó dirigiendo equipos del ascenso. Pero fue en Paraguay donde consiguió sus mayores éxitos como entrenador: logró 7 títulos dirigiendo a Libertad y Cerro Porteño.
Luego de un breve paso por el Colón de Santa Fe, en Argentina, la Federación de Paraguay contactó con él en 2006 para que se hiciera cargo de la selección guaraní, a la que llevó a los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica en 2010, cayendo derrotada, precisametne, frente a España por 1-0. Por esta gran actuación recibió la medalla al Mérito Deportivo tras su gran papel.
Un año más tarde condujo al equipo guaraní a la final de la Copa América en 2011. Las ofertas para dirigir en España, concretamente al Málaga y a la Real Sociedad, aparecieron con los éxitos obtenidos como entrenador de Newels, equipo al que salvó del descenso la temporada pasada. Además se proclamó campeón del futbol argentino y alcanzo las semifinales de la Copa Libertdores.
Estudioso como Marcelo Bielsa, El Loco ha sido fundamental en su formación como entrenador. Para Martino es quien mejor ha sintetizado los legados de Menotti y de Bilardo. Pero también cabe destacar que influyeron en él otros entrenadores como Yudica y Solari. Lo que más emparenta a Martino y a Bielsa es su respeto por el buen trato del balón, el trabajo planificado y la audacia de sus apuestas futbolísticas. Martino, como Bielsa, cree que lo fundamental del fútbol es el juego asociado, el pase como premisa, pero sin olvidar la estrategia.
Martino, como Bielsa, cree que el futbolista tiene un rol mucho más determinante que el entrenador. Que para lograr éxitos es necesario tener jugadores con talento y personalidad para afrontar los grandes retos. Ellos son los que deciden.