El entrenador Cuca tendrá de nuevo en sus filas al zaguero Leonardo Silva y al volante Leandro Donizete, que se recuperaron de lesiones.
Silva, que llegaría a los 100 juegos con el equipo, promete: "Allá (en Argentina) ellos impusieron el ritmo, tenemos que hacer lo mismo, más aún en el Independencia, presión al frente para que no se sientan bien en el juego. Tenemos que hacer un gran juego y conseguir abrir el placar rápido para tener control del juego".
Será un partido a todo o nada. Un viaje sin escalas de la felicidad a la frustración o viceversal: Newell’s o Atlético Mineiro. La noche de Belo Horizonte premiará a uno con el goce del pasaporte a la final y al otro lo castigará con la bronca indisimulable del adiós.
Tal como ya lo hizo en las series de octavos contra Vélez y de cuartos ante Boca, la historia para Newell’s será conciliar sus buenos recursos futbolísticos con el equilibrio y carácter necesarios para afrontar otra situación en la que no podrá mostrarse dubitativo ni patinar en el terreno de las vacilaciones.
Los argentinos llegaron a Belo Horizonte el martes 09/07 de tarde y según el sitio Globo Esporte decidieron no entrenar en Brasil por temor a "recibir el mismo trato que le dieron al Atlético", apagando parte de los reflectores, quitando las redes de los arcos y cerrando los baños.
El entrenador de Newell's Gerardo Martino, aseguró en rueda de prensa: "Más allá del 2-0 vamos a salir a atacar al Mineiro porque eso le genera incomodidades".
"Es una ventaja pero hasta ahí nomás, sabemos el rival que tenemos enfrente, que ellos son los candidatos a ganar la Copa, los que mejor venían jugando y mejores resultados habían obtenido. Tienen muy buen pie, jugadores de experiencia y de mitad de cancha hacia adelante un nivel muy alto, así que no nos tenemos que confiar", agregó el atacante Ignacio Scocco.
Mineiro no será nada fácil. El estadio Independencia es un campo de juego de dimensiones acotadas, cuyo formato en las tribunas es semejante en la cercanía con el terreno de juego a la mítica Bombonera: una verdadera olla a presión, donde 20.000 simpatizantes de Mineiro coparán las tribunas contra unos 2.000 'leprosos' de visitantes.
El césped luce parejo. No es el Morumbí ni el Maracaná ni el Mineirao, pero la dirigencia mineira eligió jugar allí porque recauda más que en el Mineirao debido al canon que exige abrir ese gran estadio.
El Atlético sigue invicto en su estadio y en los octavos de final arrodilló con un 4 a 1 a Sao Paulo, y eso que no necesitaba hacer tantos goles porque en la ida había ganado 2 a 1.
Pero, trascartón, lo pasó mal en cuartos, en la agónica clasificación ante el mexicano Tijuana. Si no fuera por la famosa atajada de Víctor en el penal a los 92 minutos ante Riascos, otra historia se hubiera contado.
De lo que sí se puede estar seguro es que la verdadera imagen futbolística de Mineiro no fue la que se paseó como un fantasma la semana pasada por el Coloso. De no ocurrir nada extraño, Mineiro buscará hacer uso y abuso de la tenencia de pelota y tratará de tomar de las solapas a Newell’s para marcarle el territorio.
No hay que ser un gran entendido en el tema para sospechar que intentará ahogar a su rival e impedir las subidas de Cáceres y Casco. Y anular a Figueroa como distribuidor de juego.
Martino eligió al peruano Rinaldo Cruzado para reemplazar al suspendido Pablo Pérez: Newell’s tratará de quitarle ritmo al desarrollo y darle un destino seguro a la pelota para que el paso del tiempo se transforme en uno de los mejores aliados.