Uruguay jugó mejor que Brasil en varias etapas del partido y anuló en gran medida la creación de los anfitriones.
El equipo de Óscar Washington Tabárez impidió a Brasil repetir un inicio de partido avasallador como ocurrió en los tres primeros encuentros de la primera fase, con una presión muy arriba, en la que estaba implicado hasta el trío ofensivo de la Celeste. El centro del campo uruguayo, con un trabajo ingente de Cristian Rodríguez, una sombra constante para Paulinho, y de Edigio Arévalo Ríos, muy atento a todos los movimientos de Oscar, impedía que Brasil pudiese desarrollar su habitual juego de toque.
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La solidez defensiva le permitió a Uruguay empezar a generar peligro sobre el arco rival. y a los 12', luego de un córner servido por Diego Forlán, David Luiz derribó a Diego Lugano en el área. Bien el árbitro Enrique Osses: sancionó penal.
Forlán fue el encargado de patear a los 13'... y erró. Anda flojo Forlán. Ahora, ni los penales emboca. El arquero Julio César le atajó el disparo que salió suave, muy anunciado, al palo izquierdo del arquero brasileño.
Ahí comenzó otro partido. Uruguay se 'pinchó' en lo anímico. Cuando se precisaba la 'sangre charrúa' hubo una hemorragia irremediable. Una lástima porque Brasil seguía confundido, ausente.
Pero a los 41', un pase de Luiz Gustavo a Neymar, éste ensayó la individual y se internó en el área, tocó suave y en el rebote apareció Fred para anotar de una manera poco ortodoxa (a lo Martín Palermo, podría decirse): 1-0 y al descanso.
En el complemento, Uruguay le devolvió la estocada a Bril en la primera jugada que generó: a los 46' apareció el gol. Edinson Cavani fue el encargado de definir en el área un rebote y 1-1 con un remate suave y cruzado.
El partido fue decayendo. Uruguay hizo un gran segundo tiempo, manteniendo el orden. Sin embargo, sobre los minutos finales Brasil aumentó la presión, y fue cercando a los celestes cada vez más dentro de su área, que se fueron encerrando peligrosamente.
Brasil movió su banco de suplentes y así pareció tener más resto físico en la recta final del partido.
En cambio Tabárez se guardó los cambios pensando en un alargue... que nunca ocurrió.
La marca uruguaya llegó a desquiciar en la recta final a un Neymar que se ofrecía en el centro del campo para buscar soluciones. A falta de disparos lejanos, Neymar también lo intentó poniendo balones al centro del área pero pocos encontraron rematador.
Sin embargo, su último balón lanzado al área, en el minuto 85, fue gol: córner de Neymar, apareció Paulinho por el segundo palo y 2 a 1. Paulinho, el medio que quiere llevar al Real Madrid el nuevo DT Ancelotti, cerró el partido. Dato insoslayable: el arquero uruguayo Muslera falló en la salida.
Y Brasil está en la final, ahora que más que nunca lo necesitan Dilma Rousseff, Josep Blatter y todos los proveedores de obra pública vinculados al derroche de dinero que los brasileros dicen que fue la organización del Mundial.
Otro dato: gran partido de Cavani. Él mereció estar en la final. Metió el gol de Uruguay y se puso el mono de trabajo en defensa. Sólo lee faltó colocarse los guantes... y seguro lo iba a hacer mejor que Muslera.
Neymar nunca estuvo cómodo y no pudo desbordar cómo está acostumbrado desde la banda derecha. Buscó el uno contra uno perfilándose hacia el centro pero sin suerte. Ahí estaba siempre Maxi Pereira para salir al corte y, a falta de Pereira, aparecía un Cavani que se multiplicaba para neutralizar el posible peligro generado por 'Ney'.
Precisamente, la tarjeta amarilla que vio el delantero uruguayo fue por una falta provocada por el delantero brasileño en el minuto 20
Los pocos minutos que quedaban fueron insuficientes para la insulsa, casi timorata Celeste, que de todas maneras, y con pelotas quietas pudo haberlo empatado... para desesperación de Blatter.