En el minuto 4, un pelotazo en profundidad encontró a Rubén Botta. El delantero encaró y llegó solo ante el arco protegido por Martín Silva, remató pero el buen arquero uruguayo se encargó de desviar el que podría haber sido el primer gol del partido.
Olimpia siguió presionando, pero con el correr de los minutos Tigre se fue asentando más sobre el campo de juego y consiguió emparejar las situaciones.
La primera polémica del encuentro llegaría en el minuto 21, cuando luego de un centro el balón se estrelló contra la mano de un defensor de Tigre. Jugadores y cuerpo técnico olimpistas reclamaron al árbitro Omar Ponce un penal, pero el juez ordenó que se siguiera con el juego.
Olimpia siguió presionando, pero no conseguía romper con la resistencia defensiva de los argentinos que encontraron primero un gol en el partido.
Gabriel Peñalba puso en ventaja al local tras tomar un rebote a la salida de un córner, y con una media vuelta selló el primer grito de la noche. En realidad, el tanto debió haber sido invaliado por posición adelantada del ocasional goleador.
Ese tanto le permitió a Tigre manejar después el desarrollo del encuentro con mucha tranquilidad. Fue tan así que los paraguayos no pudieron generar ninguna situación de gol como para igualar las cosas. Sí hubo un par de contraataques que terminaron diluyéndose por la falta de decisión de los delanteros de Olimpia.
El segundo tiempo se presentó distinto. Tigre se replegó en su campo para cuidar la ventaja, que era mínima por lo hecho durante los primeros 45'. Eso le dio confianza al conjunto visitante que se fue contra el arco defendido por Javier García, aunque con más amor propio que ideas futbolísticas.
Con el correr del complemento, Tigre se mostró más seguro en el fondo, y se intuía que el segundo gol podría llegar si se estaba certero en la definición. Y la conquista llegó a los 20'. Tras un centro perfecto de Ramiro Leone, Matías Pérez García, sin una marca cerca, cabeceó junto a un palo y venció al arquero Martín Silva.
Olimpia no encontraba el camino para quebrar el arco del equipo de Victoria. Tenía muchas dificultades para elaborar una jugada colectiva; la única vía posible para el descuento era la pelota parada. Así fue el método por el que los paraguayos convirtieron un tanto de visitante, importantísimo en este certamen.
El defensor Herminio Miranda colgó la pelota de un ángulo tras un tiro libre ejecutado desde la puerta del área, algo que le da confianza al equipo paraguayo para encarar la revancha, por haber marcado en condición de visitante.