Y en este contexto, con tanto en juego, en el primer tiempo pasó de todo. Los paraguayos salieron algo más decididos, aunque Tigre no se amilanó y, con el horizonte del triunfo, se paró de igual a igual.
El encargado de abrir el marcador fue el habilidoso Botta, que a partir de mitad de año jugará en el Inter de Italia. Con un soberbio remate de zurda desde afuera del área, el volante quebró el cero y le dio la primera alegría a su equipo.
Alegría que le iba a durar poco al visitante, porque a los pocos minutos llegaría la igualdad. Mario Samudio recibió una gran habilitación en el área y definió con clase de zurda sobre la salida de Javier García para poner todo como al principio.
Pero las emociones iban a seguir, en un encuentro de ida y vuelta que era puro vértigo. A los 21', Tigre tuvo otra clara con un cabezazo de Mariano Echeverría que pasó muy cerca del palo izquierdo del arco local.
A los 28, otra potente remate, esta vez de Pérez García, luego de que Ezequiel Maggiolo le baje la pelota en el área, se transformó otra vez en la ventaja para el visitante, que aprovechaba a la perfección cada una de sus aproximaciones.
Y apenas cinco minutos después, todo se iba a poner más oscuro para Libertad. Porque Ismael Benegas cometió el infantil error de darle un golpe sin pelota en el área a Maggiolo, hecho que advirtió el árbitro y cobró el correspondiente penal, además de expulsar al defensor.
Gastón Díaz cambió la pena máxima por gol y así Tigre se ponía dos goles arriba y con un jugador más, panorama más que alentador en un primer tiempo que aún tenía guardada una nueva emoción.
Ya cerca del descanso, Núñez le dio algo de suspenso al desarrollo con un remate entrando por la derecha que le inyectó esperanza a un Libertad que parecía vencido y que a partir de este tanto comenzó a pensar en la remontada.
Sin embargo, ya en el segundo tiempo, otra aparición de Pérez García, una de las figuras, tras un pase de Botta, otro de los destacados, terminó de definir el pleito. 4 a 2 y Tigre comenzaba a pensar seriamente en los octavos de final y el quinto gol de Botta puede considerarse como la frutilla de un postre muy apetecible para el conjunto de Victoria.