Del lado de Boca, la ocasión de ganar de nuevo en el Campeonato y prenderse en la lucha. La posibilidad de taparnos la boca a todos los que creemos que ya está cocinado cuando casi ni llegamos a la mitad de la competencia. De haber ganado, hubiese quedado a 7 y la historia hubiera sido diferente.
La cuestión es que Lanús sumó sin brillar y tampoco la pasó tan mal que digamos. A Boca le costó generar juego y más, situaciones de peligro. La única clara, clara, fue la del palo de Blandi que se generó en un error grosero defensivo de Lanús y por una avivada de Riquelme que punteó la pelota para el delantero se vaya sólo a encarar al arquero.
Después casi no podemos rescatar una jugada de peligro concreto sobre el arco defendido por Agustín Marchesín. Boca tuvo arrimadas, escaramuzas, algunos centros y más dominio territorial. Esto último más en el primer tiempo porque Lanús fue muy especulativo.
El complemento cambió porque Lanús salió más decidido a jugar más arriba. Eso pareció que Boca se había ido del partido. Lanús por momentos manejó bien la pelota pero tampoco logró profundidad a pesar de jugar con sus 3 delanteros habituales.
A Lanús le costó el partido. Hay que reconocerlo también porque Boca trató de hacerle sentir lo de la Bombonera, que independientemente de los resultados siempre se siente.
El partido fue discreto, nada sobresaliente y al que le sirvió tal como se dio el resultado fue a Lanús que sumó, mantuvo su invicto y le sacó un punto más (ahora son 2) a la línea de escoltas. ¿Por qué decimos esto?.
Porque antes de jugarse la fecha, Lanús, tenía un sólo escolta y a un sólo punto debajo. Ahora River se sumó a esta línea con su triunfo y por esto comparte posiciones con Newell's, 2 puntos debajo del equipo que hoy comanda el 'Guille'.
A otra historia. Lanús pasó por la Boca, sumó y sigue ileso su camino. Al menos por ahora. Boca, en cambio, no pudo ganar y tampoco pudo engancharse de nuevo con el campeonato a pesar de haber tenido la posibilidad de tumbar al líder jugando como dueño de casa.