Lo cierto es que el seleccionado argentino viene a jugar a La Paz una vez cada 4 años por las eliminatorias sudamericanas y no se entiende tanto alboroto por un mero partido de fútbol que en definitiva no será relevante para definir si la albiceleste obtiene su boleto a Brasil 2014.
Claro está que la clasificación parece estar 'cocinada' de antemano más allá de lo que ocurra esta tarde con el representantivo del altiplano.
Diego Maradona una vez dijo que "los bolivianos tienen que poder jugar al fútbol en el lugar donde nacieron" y en su momento, cuando estuvo al frente del seleccionado como director técnico, perdió muy feo en La Paz.
Es indudable que la altura le quitará piernas al equipo argentino y que para intentar rescatar al menos un punto deberá ser muy prolijo a la hora de dosificar las energías. Pero tampoco es imposible cantar victoria en estas latitudes, y si no hay que preguntarse cómo hizo el equipo que conducía José Perkerman en la previa del Mundial de Alemania 2006 para salir triunfante.
Más allá del esquema táctico y los apellidos por lo que finalmente opte Sabella, desde las individualidades Argentina está no un escalón arriba, sino una escalera completa por sobre su similar de Bolivia.
Es cierto que hay condiciones ambientales hostiles, pero la pelota sigue siendo redonda, juegan once contra once y cada equipo tiene que atacar un arco y defender el otro. Suena sencillo, pero así es el fútbol y no hay que dramatizar por venir una vez cada 4 años a la altura extrema.
En definitiva es sabido para la selección nacional y sus integrantes que perder hoy no será el fin del mundo, más aún cuando quedan aún varios partidos por delante y la diferencia en puntos es considerable.
Como así una derrota no representaría una catástrofe, también es verdad que ganar sería casi meterse en el próximo Mundial. Pero más allá de las especulaciones, no hay que temerle a la 'turbulencia' que envuelve a este choque. Partidos son partidos y hay que jugarlos...