Sólo hubieron dos remates peligrosos, uno de cada lado, como para sumarlos a las estadísticas como jugadas de peligro. Primero Hernán Fredes para Independiente, y luego Gustavo Oberman para Quilmes. Los remates se fueron anchos aunque hicieron preocupar a los arqueros.
Luego, la primera parte, se consumió entre forcejeos e imprecisiones. No podemos negar que los muchachos le metieron ganas aunque no podemos afirmar, lamentablemente, que jugaron bien.
La segunda mitad no ofreció nada demasiado diferente. Algo más agresivo Quilmes, que chocó contra otra buena tarea del arquero de Independiente, en particular ante una pelota cacheteada por Oberman que el 'Ruso' Rodríguez logró tocar al córner cuando se filtraba por abajo del travesaño.
Lo del 'Rojo' fue más de lo mismo. Al término del entretiempo Víctor Zapata había remplazado a un intermitente Fredes, pero no aportó más claridad. La idea siguió siendo tirarle la pelota al vació a Caicedo, que solo logró una vez perfilarse con claridad para el gol, pero inexplicablemente pateó el suelo en vez del esférico.
La recta final ofreció un poco más de emoción. Urgidos por la necesidad de los puntos cada cual trató de golpear a su manera. Quilmes siguió con sus contras, bien manejadas por Elizari (un pase a Menéndez casi termina en gol), e Independiente logró colocar de frente al arco a sus delanteros, pero le faltó precisión.
Solo un error que nunca llegó podría haber abierto el marcador y el cero cerró la noche quilmeña.