El partido fue de un ida y vuelta incesante. Independiente dominó la posesión y tomó la iniciativa frente a un Godoy Cruz alistado para esperar y salir rápido de contra con el talento y la velocidad de sus jugadores. En ese escenario, Gonzalo Castellani fue figura por su despliegue en el mediocampo, Alexis Castro con su talento para comandar los contragolpes y Nelson Ibáñez para defender el cero en su propio arco.
El uno fue determinante para el resultado final, aunque tuvo la connivencia de los palos: el derecho primero y el travesaño después le ahogaron el grito de gol al colombiano Caicedo, el mejor del Rojo en la noche bonaerense.
Después de dos triunfos, el panorama aparentaba haber cambiado drásticamente pero seguramente el Tolo volverá a sentir esa sensación tras noventa minutos en los que su equipo acumuló méritos para, por lo menos, quedarse con un punto. El gol de Alexis Castro destruyó cualquier merecimiento, un derechazo que resultó inatajable para un Diego Rodríguez que también se vistió de héroe en más de una oportunidad. En la jugada anterior, Caicedo había definido con maestría por encima de Ibáñez, pero el palo había trastocado sus planes.
Godoy Cruz, con una propuesta atractiva, pragmática e inteligente, sumó tres puntos más a su causa y se adueñó con el liderazgo del Torneo Final.
Con 11 puntos, aventaja a un Lanús que suma 10 con un partido menos. Independiente parece condenado a sufrir hasta el final del torneo para decidir su destino. El rendimiento más que aceptable suma tranquilidad, pero el resultado fue nuevamente negativo y el Rojo volvió a zona de descenso. Una mochila que con el correr de las fechas asfixia más y más.