El cuadro alemán hizo valer el empate (2-2) que se trajo del Donbass Arena y, en un Iduna Park lleno hasta la bandera, sentenció su pase a la siguiente ronda gracias a los goles de Felipe Santana y Götze, en la primera parte y de Blaszczykowski, en la segunda. Sin opciones en la Bundesliga y eliminado por el Bayern Múnich de la Copa de la Liga, los 'borussers' salieron al partido como si les fuera la temporada en ello.
Tras varias llegadas claras del conjunto de Jurgen Klopp, fue Felipe Santana quien abrió la lata para los alemanes. El central brasileño, que sustituyó a Hummels en el once inicial, cabeceó a gol a la salida de un córner botado por Götze, el mismo jugador que, seis minutos después, dejó la eliminatoria muy encarrilada.
El alemán, muy activo durante toda la primera mitad, recibió un centro de Lewandowski para batir de primeras a Pyatov. Con el marcador a su favor, el Dortmund no quiso especular y continuó buscando el gol de la tranquilidad. Los germanos siguieron presionando muy arriba y Lewandowski estuvo a punto de hacer el tercero.
El equipo ucraniano, falto de ideas y sin encontrar la manera de hacer daño al Borussia, dispuso de su mejor ocasión en el último minuto, cuando Fernandinho sacó un centro-tiro que, por primera vez, logró inquietar a Weidenfeller. El Shakhtar sin embargo, cambió de cara al inicio del segundo acto.
A los tres minutos, Douglas Costa, que acababa de saltar al terreno de juego, pudo recortar distancias con un derechazo cruzado que salió desviado por muy poco. Fernandinho le tomó el testigo con otra clara ocasión que animó tímidamente a los ucranianos, pero el Dortmund no se durmió y siguió sumando oportunidades para matar el encuentro.
A los 63' de juego, un grave error de Pyatov acabó con las pocas esperanzas que le quedaban al Shakhtar. El arquero ucraniano se complicó la vida para despejar un disparo de Gundogan y dejó el balón muerto en el área para que Blaszczykowski se aprovechara del 'regalito'. A partir de ahí, el Donetsk tiró la toalla y el Borussia siguió a lo suyo, presionando y controlando el esférico con la intención de redondear la goleada.
A pesar del gran momento del equipo alemán en el partido más taquillero, obviamente, Real Madrid consiguió el pase a cuartos de final de la Liga de Campeones, después de imponerse al Manchester United (1-2) en el partido de vuelta de octavos de final, gracias a un gol de Cristiano Ronaldo, que se erigió en el 'diablo' que eliminó al United después de que Old Trafford lo recibiera como un auténtico héroe.
Antes fue el turno de Luka Modric, que igualó la contienda con un soberbio disparo desde fuera del área. El lanzamiento del croata apagó a un United que había sido castiago -minutos antes- con la rigurosa expulsión de Nani, que cambió el duelo por completo. Ahí murieron los diablos, ahí nació el Real Madrid de la última semana.
Como ya ocurriera hace diez años con Beckham, Ferguson decidió dejar en el banco una de sus mayores estrellas como Wayne Rooney, para optar por un planteamiento con más posesión en el centro del campo. De primeras no le salió, porque los blancos comenzaron dominando, aunque sin crear excesivo peligro, pero, cuando las líneas se asentaron, el control pasó a ser de los 'red devils'.
Xabi Alonso y Khedira se impusieron a los 'diablos rojos' pero el control no se manifestaba en peligro. Una tímida falta de Cristiano, que se estrellaba en la barrera, y un disparo de Higuaín que se perdía lejos, a la izquierda de la portería, era el pobre bagaje de un equipo que necesitaba ganar para pasar a cuartos de final.
Mourinho no lo veía nada claro y salía constantemente del 'foso' para dar instrucciones a los suyos. El Manchester estaba pagando a los blancos con su propia moneda y el contragolpe se hacía mortal. Una carrera de Giggs, que a sus 39 años y con 1.000 partidos a sus espaldas dejaba sentado a Coentrao, hacía que los aficionados se levantaran de sus asientos, reconociendo el mérito del galés, que forzaba un córner.
El propio Giggs lo botaba y cerca estuvo el primero de los hombres de Ferguson. Vidic, brutal en cada remate, cabeceaba al palo y Wellbeck remataba casi sin querer para meter el balón en la portería de Diego López, pero su posición de fuera de juego deshacía las ilusiones locales.
Wellbeck y Van Persie estaban causando estragos en la defensa blanca y Varane volvía, una vez más, a demostrar que es ya un jugador de presente y no de futuro. El galo frenaba el acoso pero Van Persie conseguía infiltrarse en el área para probar los nervios de Diego López.
Corría el tramo final de los primeros 45' y el Manchester controlaba, pero se asustaba al ver cómo Higuaín metía el balón en su arco. No pasaría nada porque previamente Sergio Ramos había cometido falta sobre Van Persie y la jugada había quedado anulada.