Llega el Barcelona al coliseo blanco, y claro que se le quiere ganar para reducir la distancia, darle una alegría a los aficionados, y de paso, noquear un poco más al máximo rival. Pero están tan definidas las prioridades que, ni se va a arriesgar más de la cuenta, ni cambiará el estado moral y de euforia que existe hoy en el madridismo, ya medie una victoria o una derrota.
Mientras tanto, en la esquina opuesta del ring llega un Barcelona que todavía debe demostrar haberse recuperado del KO y resetear así esa cuenta atrás en la que parece hallarse sumido. Todo lo bien que había terminado el 2012 se ha vuelto en su contra en este 2013, y las derrotas ante Madrid y Milan han terminado de reafirmar la idea de que al cuadro blaugrana le falta espíritu.
Y qué mejor plaza que el Santiago Bernabéu para recuperarlo, pensarán ahora en el vestuario blaugrana.
Para ello no podrán contar con Xavi Hernández, que no viajará a la capital, aquejado de una lesión muscular. Pero sí con David Villa y con Victor Valdés, que parece que podrán recuperar su sitio en el once inicial visitante. Por su parte, Ángel Di María deberá cumplir con el correspondiente partido de sanción por su expulsión ante el Deportivo. Aunque no será el único ausente.
Pues se espera que jugadores como Gonzalo Higuaín, Mesut Ozil, Xabi Alonso o Raphael Varane puedan reposar de cara a la visita a Old Trafford. Y ya se sabe que Ronaldo también tendrá su ración de jarabe de banco de suplentes para prevenir posibles lesiones.
Así pues, podría no existir ni el sempiterno duelo entre Messi y Ronaldo sobre la cancha, capaz de alimentar cualquier relato deportivo por si.
Son los dos equipos más potentes del mundo a día de hoy. Tienen a los mejores jugadores, y son de los que mejor fútbol practican. El estadio Santiago Bernabéu, que rozará el lleno, es un marco inmejorable. Pero paradójicamente, en lugar del combate del siglo, más bien parece que estos pesos pesados sólo vayan a hacer guantes este sábado sobre el cuadrilátero.