Es cierto que los números de Silva por el momento no son acordes a lo que la situación amerita, pero no por esto hay que decir todo lo que se dice por estas horas de este imporante jugador.
En la primera parte del 2012, Silva jugó 21 encuentros (10 por el torneo local y 11 por la Copa Libertadores) y marcó apenas 5 tantos, menos de uno cada cuatro partidos.
En la segunda mitad del año, Boca conquistó la Copa Argentina tras vencer por 2-1 a Racing. Aquella noche, Silva se anotó en el marcador. Y parecía que su relación con la red iba a cambiar. Pero no fue así. El Tanque disputó 16 partidos en el Torneo Inicial e hizo 6 goles. ¿El más importante? A Vélez, en Liniers. Y este gol, justamente, convertido el 18 de noviembre, es el último que festejó en el ámbito local.
Con la llegada de Carlos Bianchi, la situación del delantero no cambió. El Virrey le asignó la camiseta número 9 y en un puñado de partidos Silva se mantuvo en la misma sintonía que durante el año pasado. Mucha lucha y choque, pero poco gol.
Los números de Silva en Boca son elocuentes: 45 partidos y 14 goles: 0,31 por partido, un promedio muy bajo para un centrodelantero y bastante menos de lo que espera Bianchi .
Saliendo del tema caliente, decir que de cara el partido del miércoles, Carlos Bianchi, volvió a meter mano hoy en el equipo titular de Boca y realizó 5 cambios en la práctica de fútbol de cara al partido frente a Barcelona de Ecuador, por la segunda fecha del grupo 1 de la Copa Libertadores.
Respecto de la formación que perdió el sábado ante All Boys, el entrenador incluyó a Agustín Orión por Oscar Ustari, Pablo Ledesma por Guillermo Fernández, Cristian Erbes por Leandro Somoza, Nicolás Colazo por Walter Erviti y Lucas Viatri por Santiago Silva.
Los once que estarán de arranque en Guayaquil: Orión; Emiliano Albín, Claudio Pérez, Guillermo Burdisso, Clemente Rodríguez; Ledesma, Ribair Rodríguez, Erbes, Colazo; Juan Manuel Martínez y Viatri.
El partido por la Copa será muy duro pero Boca no tiene otra opción que ganar, pero no por la Libertadores en sí porque hay oportunidades para revertir. Lo tiene que hacer para despegar de una buena vez porque desde que llegó Bianchi Boca jugó 4 partidos oficiales y otros tantos en Verano y tod va de mal en peor.
A decir verdad, el equipo no apareció. Pero lo peor del caso es el desconcierto que tiene el entrenador para apostar por un equipo titular para darle confianza hasta que las cosas empiecen a salir. Así, parece que todo se hará más difícil. Hay que elegir, y bancar un poco. Si Bianchi entra en esta 'locura'., ¿qué queda para los demás entonces?.