Arsenal mostró poco, sólo acciones esporádicas de Martín Rolle y Julio Furchi. Hubieron, también, desacoples defensivos, algo bastante inusual para los equipos compactos y cerrados que suele presentar Gustavo Alfaro.
El complemento no fue muy distinto, aunque Arsenal se vio obligado a arriesgar un poco más, pero con falencias en la gestación de juego. El equipo del Viaducto tuvo en la pelota parada la única forma para ganar el partido.
A medida que corrió el tiempo, Rafaela se fue retrasando en el campo y cedió el protagonismo del partido. Perdió el buen manejo del balón que había tenido en un comienzo y abusó de los pelotazos. Dio la impresión que como se dio cuenta que no le dio para ganar, ya era buena llevarse algo de Sarandí.
En definitiva, el encuentro terminó en un 0-0, que por lo hecho en los primeros minutos amagó con tener goles. Tanto Arsenal como Rafaela se conformaron con el punto sobre el final.