Por el lado de River, Ramón Díaz también empleará sus mejores herramientas, aunque con algunas reservas, ya que el martes pasado apostó fuerte para ganar el segundo Superclásico.
Ahora bien: mientras ultiman detalles, hay una certeza. Tanto Carlos Bianchi en Boca como Ramón Díaz en River toman distancia de lo que pretendían sus antecesores, Julio César Falcioni y Matías Almeyda, respectivamente.
Mientras Falcioni en Boca utilizaba el sistema 4-4-2 y jugaba (incluso en la Bombonera) de contraataque, el Virrey se jacta (en principio) de su esquema preferido, el 4-3-1-2, y ubicando como enganche a Leandro Paredes, quien con el técnico anterior jugaba recostado sobre la izquierda y tenía poco contacto con la pelota.
Además, Bianchi pretende que Boca presione bien arriba y que intente recuperar el balón sin retroceder. Al Bianchi le gusta jugar decididamente con un delantero externo (por eso llegó Juan Manuel Martínez), mientras que con Falcioni, aun jugando Acosta, se superponía con Silva ambos moviéndose más por el centro del ataque.
En River, la primera medida de Ramón fue recuperar al enganche. Probó con Mauro Díaz, titular ante Boca en Mendoza y Mar del Plata; esperó a Lanzini, que estuvo en el Sudamericano Sub 20, y hasta le dio rodaje a Tomás Martínez, un zurdo interesante. Y, pese a que el pase de Jonatan Fabbro se cayó, mantiene el deseo de incorporar a un N° 10 de experiencia.
Otra de las modificaciones con respecto a Almeyda fue el ensayo (y por ahora lo mantiene) de una línea de tres defensores, donde rescató a Adalberto Román, que volvió de su préstamo en el fútbol brasileño y fue capaz de crearle un escudo protector ante los reproches para utilizarlo como líbero.
Ya falta menos de una semana para que comience el Torneo Final y no deja de ser una gran medida para saber como están y llegan los equipos. En tanto, nosotros, disfrutaremos de un nuevo superclásico.