Falcioni se fue de la cancha de Boca, solo y en su auto, y trascendió que antes les comunicó a sus ayudantes del cuerpo técnico que no piensa seguir en la entidad 'xeneize'.
Fuentes cercanas a la conducción del club de La Ribera indicaron que el presidente Daniel Angelici intentará convencerlo para que firme por un año más, pero la dureza con la que fue tratado en la tarde de ayer, durante y después del partido tornan muy difícil la gestión.
La mayoría del público que asistió al estadio Alberto J. Armando pidió por su alejamiento y por el retorno de Juan Román Riquelme, en un inesperado Cabildo Abierto de socios y simpatizantes, lo que impactó muy fuerte en el ánimo de Falcioni, lo que no modificó el agónico triunfo sobre Godoy Cruz.
Y el clamor por el regreso de Carlos Bianchi cuando éste apareció en un video saludando a Rolando Schiavi al término del partido, terminó por demoler el precario vínculo que el "Emperador" sostenía con los hinchas boquenses.
Sólo la denominada barra brava boquense quedó al margen de las muestras de adhesión a Riquelme y repudio a Falcioni, un sostén que no alcanza para que Falcioni extienda su vínculo un año más.
Para colmo, la opinión de los dirigentes sobre Falcioni está dividida y son varios, según las mismas fuentes, las que quieren un técnico que "oxigene el ambiente". "A Falcioni lo bancan Angelici y unos pocos más" se le escuchó decir a un alto directivo boquense casi como un epitafio.
¿Qué puede ocurrir? En Boca todo es posible. Sin embargo, los dirigentes escucharon y están dispuestos a ir por el Virrey, pero no piensan abrirle la puerta al 10.
En definitiva, el único que hoy puede garantizar que Riquelme no vuelva a Boca es la presencia de Falcioni. Pero como hay mucha hipocresía, nadie quiere decir abiertamente que no lo quieren. Hasta el mismo Angelici la 'dibuja' cada vez que tiene que referirse al tema.
Aparte de los carteles en la platea pidiendo que se vaya, tras el pésimo primer tiempo de Boca, fueron muy duros los insultos a Falcioni: incluyeron a su madre.
Demasiado cruel para quien asumió hace dos años con Boca cerca de la zona de descenso, para quien a fin de 2011 festejaba el título de campeón invicto, para quien perdió la final de la Libertadores y para quien atrapó la Copa Argentina. Esta bien, el equipo no está jugando bien. ¿Pero es para tanto?
Sin dudas que conciente e inconsientemente nadie perdona lo de Riquelme. Y bueno, que siga la hostoria. Aunque lo importante después, pase lo que pase, es que alguien se haga cargo...