Esto fue lo que sucedió en la primera mitad que mostró a un Sao Paulo suficiente, que manejó los ritmos del juego a placer y mostró mucha más jerarquía que su rival a la hora de darle tratamiento al balón.
De todos modos, lo de los brasileros no fue muy peligroso, sabiendo que el sólo hecho de llevarse un empate de mínima no era un mal resultado. Por eso tener sólo la pelota sin generar daño ya era buen negocio. Por la simple razón que en la final no vale doble el gol de visitante.
Lo que tiene valor es ganar o en su defecto la diferencia de gol entre los partidos de la serie. Sabemos que esta se define el miércoles venidero en el Morumbí.
Los brasileros, en general, son prolijos y se hace difícil quitarles el balón porque son ellos siempre los que quieren contralarlo. Es complicado encontrar un equipo brasilero que prefiera prescindir la tenencia para armarsu estrategia de otra manera.
Lo cierto es que Sao Paulo, un 'pesado' del continente, apuesta a lo que decimos. Y Tigre se vio medio perdido y hasta pareció en algunos tramos que no estaba jugando de local, porque lo del Sao Paulo fue mucho mejor en todos los aspectos.
El complemento cambió la tónica porque Tigre salió más decidido y dejó la postura especulativa y de respeto que tuvo por su rival en la primera parte. Pero hay que reconocer que Tigre no controló esos primeros 20' por jugar bien. Lo hizo por carácter y porque sacó de quicio a los brasileros con roces típicos que generan equipos de inferior jerarquía para sacar del eje a su oponente. Y lo logró.
Por momentos Sao Paulo se dedicó a protestar codazos y otras yerbas y se fue perdiendo en lo que mejor sabe hacer. Pasó que Tigre no pudo aprovechar ese tramo porque no le dio para más.
Igualmente, se dio algo similar a la primera parte. No abundaron la situaciones de peligro. Ninguno de los dos pudieron acercar peligro a los arcos y los arqueros la pasaron tranquilos.
Obviamente, el empate deja mejor parado al Sao Paulo para el desquite del miércoles en el Morumbí. Todo hace pensar que la Copa quedará en Brasil salvo situación impensada. A los partidos hay que jugarlos y ganarlos adentro, algo a lo que apuesta Tigre luego del empate en la Bombonera.