Por eso es increíble que un partido entre San Lorenzo e Independiente, sea importante para sumar puntos para mantener la categoría. San Lorenzo e Independiente se enfrentaban en el Bajo Flores en un encuentro decisivo.
Dos grandes peleando por no sufrir con los números rojos y por evitar esa temible palabrita: descenso. Uno con más aire que el otro; uno en levantada y otro con la necesidad de empezar a levantar. En ese contexto de nervios de punta, fue el Ciclón el único que encontró el oxígeno.
Independiente, con la soga más apretada al cuello que su rival, comenzó de la mejor manera el parido. A los 8', Osmar Ferreyra tuvo su chance con un tiro libre y de manera formidable decretó la ventaja parcial en favor del equipo visitante.
Con la zurda la levantó por encima de la barrera y pese al esfuerzo de Pablo Migliore, puso el 1-0 cuando la pelota se metió pegada al palo.
Pero la respuesta de San Lorenzo no tardó en llegar. A los 16', una mala salida de Hilario Navarro, tras un rebote en el travesaño y un cabezazo de Denis Stracqualursi, dejó solo frente al arco a Nicolás Bianchi Arce, quien también puso la cabeza y marcó el 1-1. Sin respiros en un partido que de verdad fue entretenido y atrapante hasta el final.
San Lorenzo plasmó esa pequeña diferencia que marcó en el juego en la primera parte en el comienzo mismo del complemento. Alan Ruiz se sacó a un hombre de encima y sacó un tremendo remate que encontró sólo una tímida respuesta de Hilario Navarro. El 2-1 cambió el partido, y San Lorenzo se dedicó sólo a cuidar el resultado; se tiró atrás y dejó venir a un tibio Independiente.
Américo Gallego sostuvo el fin de semana pasado que no sabía qué hacer para ganar. Eso quedó demostrado en el segundo tiempo. Intentó con los cambios, no pudo. Su equipo empujó con ganas, no pudo. Sumó mucha gente en ataque y dejó espacios en el fondo, no pudo. Quiso ganar por los costados, no pudo. Independiente, nunca pudo.
El Rojo sólo puso en aprietos a Migliore con remates de larga distancia, que tampoco fueron problema. Encontró algún que otro chispazo de habilidad de Benítez o Vidal para complicar, pero fue realmente poco. San Lorenzo evidenció los inconvenientes de su rival y se dedicó a pegarle para arriba. Sobre el final, Prósperi y Velázquez fueron mal expulsados.