Después Fereyra desperdició dos situaciones muy claras, a los 5' el delantero intentó con una tijera en la que no le pudo dar de lleno a la pelota y terminó en las manos del arquero Perafán.
Y a los 9 lo tuvo otra vez el ex Banfield, luego de un rechazo del arquero, Papa metió nuevamente la pelota al área y el delantero no pudo darle con potencia luego de una media vuelta.
A los 11 lo tuvo nuevamente el equipo de Gareca, Cerro se animó a darle desde muy lejos y sacó un tremendo remate de sobrepique que pasó muy cerca del palo.
A partir de ese momento Unión reaccionó y comenzó a inclinar la cancha a su favor. A los 23' avisó Montero con un remate cruzado que salió a centímetros del palo.
A los 32' el que probó fue Pérez, el rechazo de Tobio rebotó en Jara y lo habilitó a Pérez que definió mal en la jugada más clara del primer tiempo.
Muy poco le llevó a Vélez tener una oportunidad clara en el inicio de la segunda etapa. Sobre los dos minutos, un zurdazo de Papa desde afuera dio en la intersección del poste derecho y el travesaño del arco de Perafán.
Y a los 3, el desahogo llegó: un cabezazo de Ferreyra hizo retumbar el grito en todas las gargantas de los hinchas locales. Del rebote tras un centro de Bella desde la derecha, la pelota le quedó a Papa, que desde la izquierda volvió a centrar y encontró la cabeza goleadora del ex Banfield, que con el parietal derecho ubicó la pelota contra el palo derecho, lejos del alcance de Perafán.
En el medio de la euforia, Unión sorprendió con una llegada en soledad de Moreno, pero Sosa cerró el arco con una tapada tan valiosa como un gol propio. Fue un espejismo nomás, porque los laterales ajustaron clavijas, Cerro y Cabral controlaron el mediocampo y el tridente Insúa-Pratto-Ferreyra volvió a la carga.
Unión volvió a aprovechar otro descuido por exceso de confianza de Vélez y tuvo el empate a los 32, pero Franzoia la mandó a las nubes. Enseguida llegó el gol… de Mora. Un tanto que se gritó tanto como el de Ferreyra, porque significó el final del sueño para Lanús.
El termómetro explotó a los 39: gran maniobra de Pratto y otro festejo del Chucky para cerrar la fiesta en Liniers. O mejor dicho, para arrancarla…