
por FABIO MARIO TALARICO
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Al margen del resultado, un partido sin equivalencias. Si bien no funcionaron en la dimensión que uno espera las figuras argentinas, uno sabe que la jerarquía no se puede comparar.
Este ha sido un partido sin equivalencias debido a varios aspectos. El primero y principal es porque los árabes encararon este choque como uno de los más importantes de sus vidas y los argentinos como si fuese un mero trámite que cumplir, tratando de no pasar papelones considerables. Hecho que a veces hace acelerar un poquito cada tanto en algunos tramos del partido.
Para sintetizar, si Argentina no gana estos partidos se convierte en un papelón y si los gana es la obligación. Esto que comentamos es un punto que no se puede soslayar y que explica muchos aspectos del juego y como se fue dando todo.
El otro punto que habría que considerar, y que el entrenador debería preguntarse, es para que sirven este tipo de enfrentarmientos.
Dejando de lado lo de la facturación que si es con Messi es superior a que si no, no sirve de nada. Porque como no se puede prescindir de las figuras que obligan a los demás (en este caso los árabes) a subir al cachet, tampoco se podrían sacar muchas conclusiones interesantes en caso de poder probar con nuevos futbolistas.
Y si uno se atrevería a hacerlo (imaginando que se pueda organizar algo y prescindir del atractivo de lo que implica tener a los 'Messis') tampoco serviría de mucho medirse con selecciones de inferior jerarquía, por más que hoy por momentos Arabia haya parecido Argentina y viceversa.
Por todo esto, es odioso tener que comentar este tipo de partidos. Pero tratando de ser lo más objetivos posibles, Arabia sorprendió porque manejó mejor el balón que Argentina y generó las chances más claras del primer tiempo y hasta encima le anularon un gol de cabeza que para nosotros fue lícito.
Argentina jugó con muchas desidia y está demás contar los motivos porque acabamos de hacerlo. Sí, agregar que este equipo asiático ya tiene el sello que pretende el holandés Frank Rijkaard, algo que es muy valorable.
Arabia intenta jugar bien, manejar con criterio la pelota y arriesagr en pos de conseguir el resultado. Desde el fondo, pasando por el medio y llegando al ataque, se nota que Rijkaard quiere apostar al buen pie de sus futbolistas. Dentro de lo posible el DT intenta elegir futbolistas que jueguen bien ante todo. Esto hace que el equipo tenga una estética agradable, diferencias de lado.
Este detalle, que hace que cada vez haya menos diferencias con los demás por más que la mayoría de las veces les ganemos, es para valorar del lado de los asiáticos.
Tenemos que tener en claro que los podemos superar por jerarquía individual, aspecto que hace que no podamos crecer como equipo como sí lo hacen aquellos que no cuentan con los Messi y compañía. Hoy, un ejemplo muy claro. ¿No podremos lograr estas mejorías contando con los mejores jugadores?. ¡Una pena de verdad!.
En el complemento varió un poquito la intencionalidad argentina. Tras el descanso hubo que salir a buscar el resultado y manejó el partido, aunque la mayor cantidad de chances las tuvo de nuevo Arabia. Romero fue la figura del equipo y salvó la caída de la valla del equipo de Sabella en un par de ocasiones.
El problema fue que los árabes llegaron a posición de gol fácilmente y si no anotaron fue por falta de pericia. O de jerarquía. Argentina echó toda la carne en el asador en el último cuarto de hora para tratar de maquillar la pálida imagen y fue cuando se pudo ver lo mejor de Messi. A cuentagotas pero como siempre pasa, chances se genera y tiene.
Para terminar, algo que ya hemos hablado largo y tendido. Los demás, en este caso Arabia, tienen 'trabajo' de equipo. Nosotros, en cambio, nos arreglamos por los Messi. En caso contrario, seríamos más de lo mismo, diferencias de lado.