La salida de Modric tampoco se trasladó en dominio, ni ocasiones. El Madrid se diluía a medida que avanzaban los minutos y daba la sensación de que no le importaba dejarse dos puntos en tierra maldita. El conformismo de los blancos acabó teniendo su premio para el Borussia, muy persistente con Reus y Goetze, directo, pero combinativo.
Di María fue el único que quiso hacer algo distinto, aunque siempre al amparo de su gambeta y vertiginosidad. El 'fideo' que buscó en dos ocasiones a Weidenfeller, tampoco pudo dar con la tecla. Estaba preparando, incoscientemente, el escenario ideal para que los pupilos de Jurgen Klopp se llevaran la victoria.
Y así fue cuando Schmelzer, tras un despeje defectuoso del 'criticado' Casillas dejó el balón en el corazón del área, como un caramelo, y el centrocampista amarillo la empaló hasta dentro. Pepe, que realizó un escorzo extraño, tampoco pudo detenerla en su salto.
Corría el minuto 70 y el Real Madrid no metió la quinta marcha, ni tan siquiera la cuarta. Essien, muy lejos de lo que se le presupone a un lateral del Madrid, no dobló nunca a campo contrario e Higuaín, que jugó cuarto de hora, apenas dispuso de una ocasión.
Tres balones al área en los últimos 10' fueron lo único destacable del tramo final. Los merengues, sin la necesidad de sumar los puntos, se dejaron llevar ante el vigente campeón de la Bundesliga, un rival que se acerca a lo que es la verdadera Copa de Europa.