Pero, si no juega, tendrá que improvisar a dos mediocampistas de primera línea, que conocen la posición, pero no la ocupan habitualmente: el argentino Javier Mascherano, que ya tapó más de una vez el hueco en la era de Josep Guardiola, y el camerunés Álex Song, recién llegado al equipo, que ya fue bombero en esa posición en varios incendios defensivos del Arsenal inglés, en la temporada pasada.
Un plan B es ubicar como central a Busquets, pero eso sería abrir un hueco para tapar otro, y más cuando el Madrid tiene como característica la velocidad a la hora de atacar.
"No es lo que pierde el Barça sin él en un clásico, sino en todos los partidos. Sin él estamos reconvirtiendo a jugadores en defensas, que lo hacen bien, pero además tienen que jugar demasiados partidos seguidos. Esperamos recuperar a Piqué, no para este encuentro, sino para más adelante", se sinceró Vilanova. Sabe cuál es su dolor de cabeza.
En el Madrid, exceso de palabras
El cruce de declaraciones entre el técnico José Mourinho y el defensor Sergio Ramos marcó la semana previa al superclásico en Real Madrid, que llega con dos antecedentes frescos, y favorables, con su histórico rival: el triunfo 1-2 en el Camp Nou, que prácticamente definió la Liga en la temporada pasada, y la victoria en la Supercopa de España.
No fue, precisamente, una semana amistosa. El asunto comenzó a calentarse con el arranque de temporada del Madrid, que no ha sido bueno: las derrotas con Getafe y Sevilla ya lo tienen ocho puntos por detrás del Barcelona.
Mourinho comenzó a señalar culpables en el debut del equipo en la Liga de Campeones, frente al Manchester City: Ramos y Mesut Özil fueron enviados al banco de emergentes. El zaguero se molestó. Y luego, en el partido con Deportivo de La Coruña, Özil fue reemplazado para el segundo tiempo.
Ramos se puso la camiseta del alemán debajo de la suya y los diarios deportivos españoles no desaprovecharon la oportunidad para señalar lo que consideraron un abierto desafío al entrenador portugués.
A ese camerino cargado de pólvora solo le faltaba una chispa. Pero 'Mou', en vez de encenderla, bajó la calentura. Cuando le preguntaron, antes del partido contra el Ajax, cómo estaba la relación entre el técnico y el jugador respondió:
"Mi relación con mi mujer es mucho mejor que con Sergio Ramos", dijo, y las risas comenzaron a descomprimir el ambiente. Y el jugador apagó cualquier posibilidad de incendio cuando explicó que se puso la camiseta de Özil porque son buenos amigos.
Mourinho acabó de bajar la presión con esta frase: "No es obligatorio ganar el clásico. Lo importante es alcanzar el nivel que nos llevó a conquistar la Liga el año pasado". Así, el Madrid vuelve a Barcelona tras una semana en la que, como hace mucho tiempo, Cristiano Ronaldo no fue el centro de atención.
Dos genios en gran momento
Tanto Lionel Messi como Cristiano Ronaldo llegan en un momento estelar al superclásico. El argentino, que ya marcó 15 goles al Real Madrid (8 en la Liga, 5 en Supercopa de España y 2 en torneos europeos), es el máximo artillero azulgrana en este duelo. Cristiano, por su parte, le ha marcado ocho goles al Barcelona, entre otros, en los últimos tres duelos de Liga y Supercopa.