No obstante, los dos compartieron las carencias en la elaboración. Independiente sufrió por las imprecisiones de Zapata y Battión, y dependió de lo que hizo Ferreyra por izquierda. En tanto, Unión dejó muy aislados a sus dos puntas y lamentó la falta de regularidad de Alemán y Donnet por las bandas. La monotonía se quebró a los 26, cuando Morel envió un centro al área que Farías conectó y transformó en gol con una mediavuelta.
La clave del éxito de Independiente radicó en el oportunismo que tuvo cada vez que pisó el área de Limia. El Tecla, de flojo presente en el semestre, volvió a facturar a los 3 minutos del complemento, después de aprovechar una cesión del colombiano Vargas (entró por el lesionado Santana en el primer tiempo) y sacar un derechazo cruzado por derecha. Los de Pumpido sintieron el golpe y empezaron a avanzar con centros plagados de nerviosismo.
Una de las virtudes de Unión es su capacidad para remontar adversidades. Basta con recordar los empates dramáticos ante Vélez y Argentinos. Esos antecedentes pusieron en jaque a Independiente, que sufrió el descuento a los 27 a través del ingresado Chiapello (Pumpido también acertó con la entrada de Núñez, quien asistió de cabeza). Gallego debió sufrir ante cada avance santafesino, mientras que Rosales, Vargas y Farías quedaron como encargados de manejar las réplicas.
Los alarmantes problemas de Unión en ataque colaboraron para que Independiente pudiera aferrarse al triunfo clave. Unión buscó siempre con pelotazos frontales que Velázquez y Galeano disiparon, en tanto que Vallés y Morel no fueron desbordados. Aun así, Independiente tuvo el corazón en la boca hasta el pitazo final de Loustau. Luego sí el 'Diablo' descargó las toneladas de tensión que cargó en las espaldas durante dos horas.