Poco le iba a durar la alegría a los realistas, pues Leo Messi apareció en escena, se llevó un balón dentro del área visitante y lanzó un potente disparo ante el que nada pudo hacer Bravo, que vio cómo había recibido dos goles en poco más de diez minutos.
El festival culé siguió su curso. No sólo porque el equipo local dominara el juego a placer, sino porque añadía una velocidad endiablada a sus jugadas en los últimos metros que evidenciaba el buen estado de forma con el que han iniciado la temporada los hombres de Vilanova.
En medio del vendaval, llegó una veloz combinación entre Tello y Messi que provocó que el astro argentino se colara entre una pasiva línea defensiva de la escuadra blanquiazul e hiciera el segundo en su cuenta particular y el tercero del Barcelona. Tras un periodo de cierta tranquilidad, una jugada de tiralíneas propició el gol de Pedro, que supuso el 4-1 para el Barcelona al descanso.
Tras la reanudación, el choque sirvió para que el Barcelona deleitara a su público con un par de jugadas excepcionales en las que primó la velocidad de ejecución cerca del área rival y para volver a ver a David Villa en partido oficial, después de que se lesionara el pasado mes de diciembre en el Mundial de Clubes.
El propio Villa se encargó de celebrar su regreso culminando en gol un 'pase de la muerte' de Iniesta, para colocar el 5-1 definitivo en el electrónico.
En el último tercio del choque, la Real pareció conformarse con el resultado, mientras que la escuadra culé economizó esfuerzos de cara al encuentro de ida de la Supercopa de España que se disputa el próximo miércoles en el Camp Nou frente al Real Madrid.