Luis Zubeldía mandó a Centurión por la derecha y le generó un gran problema a Independiente, que tenía buena salida con Federico Mancuello y Claudio Morel Rodríguez pero dejaba muchos espacios. A los 19', Iván Pillud lo vio a José Sand y Roberto Russo cerró justo y, a los 27', Sand se lo perdió después de una buena asistencia de Gabriel Hauche.
Un par de minutos más tarde llegó la apertura: Pillud se la sacó a Mancuello en el banderín del córner, prolongó para Centurión, el mediocampista siguió para Hauche, el delantero tiró el centro, Russo se resbaló y le quedó a Sand, quien se acomodó y sacó un derechazo cruzado que se metió pese a la estirada de Hilario Navarro.
La ventaja agrandó a Racing, que fue mucho más hasta el cierre del primer tiempo. Hilario le sacó el segundo a Sand y la cabeza de Tuzzio evitó el grito de Diego Villar. Y, en la última, Centurión lo encaró a Morel Rodríguez, el defensor lo bajó en el borde del área y vio la segunda amarilla. Independiente debió salir al segundo tiempo 1-0 abajo y con un jugador menos.
Racing era el amo y señor del partido. ¿Independiente? Ofreció muy poco. Las ganas de Leguizamón y un abuso excesivo del juego por arriba para encontrar al solitario Farías. La expulsión de Morel Rodríguez, en la última acción del primer tiempo, complicó aún más el panorama de un Rojo desorientado.
Racing estaba muy cerca del segundo y, finalmente, llegó: otra vez a los 29' aparecieron otra vez Hauche y Centurión, éste lo vio solo a Sand por el medio y el goleador no perdonó en el área chica. Todo lo que le quedó al clásico estuvo de más.
Racing fue mucho más que Independiente durante los 90' y se quedó con un triunfo que le valdrá como el oro en todos los aspectos si lo sabe aprovechar.