El equipo platense prevaleció en la primera media hora de juego, merced a su solidez defensiva, la presión en la mitad de la cancha y un mejor trato del balón en ataque.
De hecho, no le cobraron un penal a los 6', por una mano de Nicolás Bianchi Arce ante un centro de Maximiliano Núñez. Y además tuvo tres chances de gol: Román Martínez (15m.), Gastón Fernández (21'.) y Guido Carrillo (23').
Pero más allá de eso, al equipo de Diego Cagna le faltó "punch" en los metros finales frente a un San Lorenzo desconocido.
Es que el conjunto que conduce Ricardo Caruso Lombardi falló en todas las líneas: se mostró frágil en el fondo, endeble en la mitad de la cancha y sin ideas en ataque.
San Lorenzo no tuvo fútbol por las bandas porque no gravitaron ni Julio Buffarini (por derecha) ni Martín Rolle (por izquierda). Y así quedaron aislados Franco Jara y Denis Stracqualursi, los dos puntas.
Una lesión marginó a la 'Gata' Fernández del complemento y en su lugar entró Zapata (que también salió por lesión en el final). Estudiantes volvió a asumir la iniciativa, pero sólo tuvo como factor desequilibrante a Núñez.
En tanto, la actitud defensiva de San Lorenzo provocó una reacción negativa en su público, que cuestionó la postura con silbidos. Caruso los oyó y cambió: Bordagaray entró por Rolle a los 16 para armar un tridente en ataque. Pero de poco sirvió la movida porque el equipo nunca presionó adelante.
El premio para la búsqueda de Estudiantes llegó a los 33', cuando Zapata bajó la pelota para la entrada de Román Martínez. El toque del ex Tigre en el área burló a Migliore y le dio un cachetazo a un San Lorenzo muy opaco.
Recién con el marcador abajo se produjo el ingreso de Furch por Alvarado, con la intención de empatar o morir. Entonces, los platenses se contagiaron de su rival y regalaron la pelota en los últimos 10' hasta soltar el festejo. Un golpe a la ilusión del Ciclón, que exasperó por su falta de fútbol.