En el primer tiempo recién en el tramo final Brasil logró dominar un poco el partido y llegar hasta el arco del atento arquero mexicano Corona. La verdad es que Brasil no generó concretamente acciones de riesgo como para empatar el partido pero México dio avisos de que la historia podía tener más sorpresas.
En el arranque del complemento Brasil puso la quinta y salió decidido a arrollar. En esos primeros minutos fue en el único tramo del juego en el que a México se lo vio sobrepasado. Fueron no más de 15', sin tener que sufrir acciones extremadamente comprometidas.
Pasado ese hostigamiento, México salió a buscar otro gol y lo logró a los 29' de cabeza y con balón detenido y preparado. Antes del segundo gol de Peralta México estuvo muy cerca en dos ocasiones de anotar. Con una chilena casi anota pero dio en el travesaño en otra error defensivo de Brasil y luego en una pelota detenida (muy bien trabajada otra vez) un cabezazo se fue a milímetros del ángulo del arco defendido por Gabriel.
Brasil era un desconcierto además de impotente. Hasta el punto que Rafael y el centra Juan casi se trompean por recriminaciones evidente que le hizo el último al primero. Un bochorno que denotaba lo que era Brasil en en campo.
Después del segundo gol el partido pareció sentenciado, siempre respetando que los que perdían eran brasileros con un cuarto de hora más descuento por jugar. Una eternidad en Fútbol muchas veces.
Y tal como algunos esperábamos, llegó un descuento de Brasil con Hulk que le dio intriga a un final de mucha adrenalina. En definitiva, México se consagró en Londres y golpeó la ilusión de Brasil que tenía todo dado esta vez, sin Argentina, para festejar.