En 22', los árabes lo habían hecho todo. Uruguay, a pesar de disponer de una magnífica dupla de delanteros con Cavani y Suárez, tenía problemas en la creación. El balón era propiedad de los Emiratos, que tocaba y llegaba aprovechando la calidad de Al Moodi, pero también la movilidad de Ahmed Khalil, quien superó repetidamente a Sebastián Albín, más preocupado por atacar que por cerrar su carril izquierdo.
Khalil pudo marcar, Omar Abdulrahman dio muestras de su calidad individual en el 30 y Matar remató cerca del palo de Campaña en el 39.
Uruguay se acercó por medio de Cavani. Un remate que acabó en gol, anulado por falta previa de Suárez, y otro tiro que se fue por encima de la meta árabe. Vistos la falta de recursos, los charrúas necesitaban una chispa que les permitiera entrar en el partido y lo consiguió cuando más lo necesitaba, justo al borde del descanso.
Gastón Ramírez aprovechó una falta directa para igualar el partido en el 42. Los charrúas empataron y encontraron la chispa necesaria para creer en su fútbol.
Puso en juego Tabárez a Lodeiro en la segunda mitad, los árabes parecían fundidos y los uruguayos empezaron a sentirse cómodos. Otra falta lanzada por Gastón Ramírez estuvo a punto de sorprender nuevamente a Khaseif, también Arévalo, otra vez desde lejos.
En cuanto los charrúas pudieron filtrar pases sobre el área árabe, todo cambió. En el 56, una jugada iniciada por Suárez la concluyó Lodeiro con un remate cruzado y con el 1-2, el partido lo tuvo muy controlado el equipo sudamericano.
El único sobresalto para Tabárez ocurrió en el minuto 78, cuando Ahmed Khalil dejó correr un buen pase dentro del aire y disparó demasiado cruzado. Fue el último estertor de los árabes y la primera victoria de los uruguayos, que demostraron su calidad cuando fue preciso.