Se trata a todas luces de una secuencia histórica de desdicha acumulada en el contexto de un club grande-grande, con pretensiones de permanente esplendor internacional y con el plus del siempre vigente juego de espejos y de ego con River.
Desde aquella notable coronación de 2007 en Porto Alegre, frente a Gremio, Boca se ha quedado en el camino en sendos mano a mano con Fluminense, Defensor Sporting, Newell's, Corinthians, Independiente del Valle, Santos, pero nada de mayor impacto que las tres caídas con River, incluida la legendaria final en Madrid.
Pero habría que ver si la frustración por tales derrotas y el deseo de volver a ganar la máxima competencia a escala sudamericana son lo único que importa.
Al fin de cuentas, la Libertadores data de 1960, Boca la ganó por primera vez en 1977 y después del reinado de Juan Carlos “Toto” Lorenzo debió esperar hasta finales del siglo XX para disfrutar de las mieles del primer ciclo de Carlos Bianchi.
Sin contar que el máximo conquistador del trofeo, Independiente, obtuvo la séptima y última de su cuño en la lejana versión de 1984.
Vale decir, aunque parezca de Perogrullo: ¡más allá de la Libertadores también hay vida!.
Más acá, entonces, en la fragua local, devaluada de grandes figuras, de tribunas despobladas y víctima del desastre organizativo crónico.
Quien se sienta necesitado de persistir en el casillero negativo de Boca, puede servirse incluso de un ingrediente más: en el tiempo reglamentario propiamente dicho Boca no ha ganado ni uno solo de sus cinco partidos últimos: empató el Superclásico, con Argentinos Juniors, con Santos en la Bombonera y el domingo en San Juan, amén de haber sido vapuleado en Brasil.
En consecuencia, la actuación de Banfield fue digna, que con una materia prima austera hizo tantos o mayores méritos que Boca, de ahora en más, el “Xeneize” está obligado sí o sí a cambiar, no sólo de mentalidad, sino en la forma de plantear los partidos aunque se vio que Miguel Ángel Russo tuvo que cambiar porque sino todo hubiese terminado en “catástrofe” futbolística.