Una excelente maniobra colectiva culminada por David Silva significó el primer tanto para España, a los 14; a los 41, Jordi Alba estiró la diferencia luego de un incisivo pase de Xavi. Italia, que buscaba cortar una sequía de 44 años sin títulos europeos, no pudo levantarse del golpe. Tanto
Mario Balotelli como
Antonio Cassano fueron devorados por la zaga rival.
Las cosas se complicaron para la
Azzurra en el segundo tiempo:
Thiago Motta ingresó a los doce minutos y rápidamente debió salir lesionado, y como
Claudio Prandelli ya había realizado los tres cambios, el equipo debió jugar más de media hora con un hombre menos.
Los dos goles restantes fueron consecuencia del enorme dominio español, y coronaron a Xavi no sólo como el mejor jugador del partido sino como el autor de la mejor actuación individual del torneo. Fernando Torres cumplió con el trámite de definir ante Buffon en el primero tras el pase del ctalán, y después de otro servicio magistral, asistió a Mata para el cuarto.
Después, todos a celebrar la página de la historia que se había escrito en Kiev. La España de 2008-2012 puede presumir ser el mejor equipo de todos los tiempos. Fue 4-0 y baile en una actuación memorable que agiganta la leyenda de los españoles.