
Por FABIO MARIO TALARICO
En el complemento, el juego cambió aunque terminó como en el primer tiempo con un Corinthians más certero.
Boca comenzó llevando a ru rival contra el arco propio y tomó el control del partido. Esto pudo haber sido por varios motivos. Por la actitud de Boca de hacer persar la localía y buscar el partido, el cansancio de los brasileros que corrieron mucho en la primera mitad para mantener el orden, o la especulación visitante por no haber sufrido demasiado.
La cuestión fue que Boca empezó a arrimarse con peligro y tuvo aproximaciones que incomodaron a Corinthians. No fueron muchas, pero fue clara la de derecha de Mouche que encontró bien parado al arquero Cassio.
A Boca le costó abrir defensivamente a Corinthians al punto que el gol de Roncaglia vino por una jugada de córner. Primero cabeceó Schiavi, después Silva, se interpuso un defensor con la mano, la pelota dio en el palo y la caramola terminó en el pie derecho del lateral de Boca. 1-0 a los 72' y gran desahogo por ganarle a este equipo ya era mucho por como había pintado la noche.
Pero a partir de ese gol, el partido volvió a cambiar. Los brasileros se animaron pero por suerte para Boca no acertaban en el último pasecito.
Tité mandó a la cancha a falta de 5' a Romarinho y el cambio le resultó bomba. La primera que tocó el pibe definió con una categoría bárbara ante la salida de Orion y el partido terminó 1-1. es cierto que Boca lo pudo ganar con la de Viatri y Cvitanich en el final pero no tuvo suerte. Algo que sí hubiera necesitado pensando en lo que será el desquite.
Ahora la historia se define en Brasil y parecería que le va a costar más de la cuenta. Parece una estupidez conformarse con que Boca no perdió de visitante en esta Copa. Este rival es duro y ya lo demostró en la Bombonera. Complicado. Nada imposible, también real.